En el noroeste de China, investigadores de la Chinese Academy of Sciences han desarrollado un método capaz de transformar arena desértica en una base de suelo fértil en apenas 10 a 16 meses.
El procedimiento consiste en aplicar cianobacterias cultivadas en laboratorio sobre tableros de paja dispuestos en forma de damero. Con el tiempo, estas bacterias forman una costra biológica que estabiliza la arena y permite iniciar procesos ecológicos posteriores.
El papel de las cianobacterias
Las cianobacterias, presentes en la Tierra desde hace 3.500 millones de años, son capaces de:
- Capturar dióxido de carbono y transformarlo en materia orgánica.
- Fijar nitrógeno atmosférico en formas aprovechables.
- Segregar azúcares pegajosos que unen los granos de arena y forman una película cohesiva.
Al establecerse, crean una primera capa viva que reduce la movilidad de la arena, retiene nutrientes y facilita la germinación de plántulas.
Resultados observados
Durante el primer año de aplicación:
- La superficie tratada comenzó a retener nutrientes como nitrógeno y fósforo.
- Se redujo la evaporación del agua, manteniendo la humedad tras lluvias breves.
- Aparecieron líquenes y musgos, que reforzaron la resistencia al viento y crearon microespacios húmedos.
En pruebas de laboratorio, una costra artificial redujo la pérdida de suelo por viento en más del 90 %, disminuyendo las tormentas de polvo y mejorando la durabilidad de carreteras cercanas.

Limitaciones y desafíos
La costra biológica es resistente al viento, pero vulnerable a la actividad humana: pisadas, neumáticos o sobrepastoreo pueden destruirla. Además:
- No todas las dunas requieren intervención.
- Las cepas locales suelen ser más eficaces que las importadas.
- La desertificación también depende de factores como el uso del agua y la presión ganadera.
Por ello, el método debe aplicarse con criterio y protección a largo plazo.
Potencial ecológico
La introducción de cianobacterias acorta procesos que normalmente tardarían décadas en consolidarse, reduciéndolos a unos pocos años. Aunque no convierte la arena en tierra agrícola de inmediato, sí crea una base viva capaz de sostener vegetación y recuperar funciones ecológicas perdidas.
Combinado con gestión responsable del pastoreo, selección de plantas adaptadas y protección del suelo, este enfoque puede integrarse en programas de restauración de tierras degradadas y servir como herramienta preventiva frente a la desertificación.
El método chino demuestra que la biotecnología aplicada a microorganismos puede ofrecer soluciones realistas para estabilizar suelos y recuperar ecosistemas en zonas áridas. No es una solución total, pero sí un paso firme hacia la restauración ecológica y la reducción de tormentas de polvo en regiones desérticas.



