El Día Mundial del Agua, conmemorado este domingo, se transformó en una jornada de protesta en Santiago y al menos 15 ciudades de Chile. Miles de personas salieron a las calles para rechazar las recientes decisiones ambientales del nuevo gobierno de José Antonio Kast, que retiró 43 decretos ambientales impulsados por la administración de Gabriel Boric.
La marcha en la capital recorrió cerca de dos kilómetros por la avenida Alameda, bajo el lema “Don’t ‘Kast-igate’ Nature” (“La naturaleza no se KASTiga”), y reunió a decenas de miles de manifestantes.
Los decretos retirados
Las normas suspendidas incluían:
- Medidas de protección para especies como la ranita de Darwin y el pingüino de Humboldt.
- Creación de parques nacionales.
- Planes de descontaminación en zonas críticas como el Lago Villarrica.
- Regulaciones a las emisiones de centrales termoeléctricas.
- Declaración de áreas protegidas en la región de Atacama, para preservar 10 humedales de altura vinculados a la Estrategia Nacional del Litio.
El gobierno justificó la decisión como una revisión técnica y normativa habitual al inicio de una nueva administración.
Críticas y preocupaciones
Para Mauricio Lorca, investigador de la Universidad de Atacama, la medida es “súper lamentable”, ya que deja a los humedales “a merced de la expansión del capital” ligado a la minería del litio.
Desde el Movimiento por la Defensa y el Acceso al Agua, la Tierra y el Medioambiente (Modatima), su vocero Cristóbal Rodríguez recordó que aún 1,4 millones de personas en Chile no tienen acceso a agua potable, lo que convierte la decisión en un retroceso en la política ambiental.

Protestas en distintas ciudades
En Valparaíso, decenas de manifestantes se reunieron con consignas en defensa de los ecosistemas y contra las medidas del Ejecutivo. Aunque de menor magnitud que en Santiago, la protesta se inscribió en la dinámica nacional, mostrando que la defensa del agua y los bienes comunes es un eje central de lucha.
Un escenario de conflictividad social
Las movilizaciones reflejan un malestar extendido y se enmarcan en un escenario de creciente conflictividad social. Sectores de trabajadores, estudiantes y movimientos socioambientales advierten que no se trata de hechos aislados, sino de una orientación política que busca profundizar un modelo de desarrollo basado en la explotación intensiva de los territorios.
El Día Mundial del Agua en Chile se convirtió en una expresión de resistencia nacional, donde la defensa del agua y de los ecosistemas se posiciona como una prioridad frente a las primeras medidas del nuevo gobierno. La jornada dejó en claro que la organización y movilización ciudadana seguirán siendo claves para enfrentar lo que amplios sectores consideran una ofensiva contra los derechos sociales y ambientales.



