La Primera Conferencia sobre la Transición de los Combustibles Fósiles, coorganizada por Colombia y Países Bajos, se consolidó como uno de los resultados más prometedores de la COP30. El objetivo es avanzar hacia energías renovables como la forma más eficaz de garantizar seguridad energética y estabilidad económica.
La volatilidad de los mercados fósiles ha demostrado que la dependencia de petróleo y gas amenaza tanto los presupuestos familiares como la seguridad global.
El rol de las ciudades
Las ciudades concentran el 75% de las emisiones globales de energía y son las más afectadas por el costo de vida, la contaminación y los impactos climáticos. Por eso, su acción es clave:
- Londres: zona de aire limpio más grande del mundo.
- Melbourne: abastece el 100% de operaciones municipales con energía renovable.
- Curitiba: energía solar en edificios públicos reduce facturas en un 30%.
- Johannesburgo: bono verde de 140 millones de dólares financia proyectos de eficiencia energética.
- Varsovia: apoyo a hogares de bajos ingresos para calefacción limpia.
- Bogotá: primera zona de bajas emisiones (ZUMA) en barrios vulnerables, beneficiando a 40.000 personas.
Empleo verde e inclusión
La transición energética también implica un desafío laboral. Según C40, las ciudades de Colombia y Brasil podrían necesitar hasta 6 millones de trabajadores adicionales para 2040 en sectores como transporte, construcción y residuos. Por eso, gobiernos locales trabajan con sindicatos e industria para capacitar a trabajadores en áreas emergentes como energía solar, vehículos eléctricos y construcción sostenible.
Actualmente, más de 21 millones de empleos verdes existen en las ciudades C40, y se estima que 4 de cada 10 empleos serán verdes en 2040.

Beneficios de la transición
- Salud pública: podría evitar más de 776.000 muertes prematuras para 2050.
- Economía: previene pérdidas por billones en costos sanitarios.
- Ambiente: energía solar y eólica cuestan al menos un 50% menos que nuevas plantas fósiles.
- Potencial global: el 92% de los países tiene capacidad renovable diez veces superior a su demanda actual.
Voces de líderes
- Irene Vélez Torres (Colombia): “La transición no solo es necesaria, es una oportunidad para construir un futuro más justo y resiliente”.
- Stientje van Veldhoven (Países Bajos): “Las ciudades son socios esenciales: allí ocurre la innovación y las personas experimentan los beneficios”.
- Geordin Hill-Lewis (Ciudad del Cabo): destacó la diversificación energética como clave para la seguridad.
- Pabel Muñoz (Quito): subrayó que la energía limpia es esencial para un futuro justo.
- Sakaja Arthur Johnson (Nairobi): resaltó el impacto en transporte público y empleo.
- Haris Doukas (Atenas): enfatizó la lucha contra la pobreza energética y el aire más limpio.
La conferencia reafirma que la transición energética es un proceso global pero con raíces locales. Las ciudades están demostrando que avanzar más allá de los combustibles fósiles no solo es posible, sino que ya está ocurriendo. Con el apoyo de los gobiernos nacionales y la inversión adecuada, la meta de reducir a la mitad el uso de fósiles para 2030 y triplicar la capacidad renovable hacia 2030 es alcanzable.



