El ruido submarino es una de las amenazas ambientales menos conocidas pero más preocupantes para los océanos. Un informe del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) destaca la creciente preocupación social sobre su impacto en la fauna marina.
El estudio revela que el sonido de los barcos altera la vida marina, afectando especialmente la comunicación y orientación de numerosas especies. Los cetáceos, que dependen del sonido para navegar y comunicarse, son particularmente vulnerables.
En España, un 71% de la población cree que es crucial proteger la vida marina, y un 90% considera urgente abordar esta contaminación acústica. Sin embargo, la falta de información sigue siendo un problema: solo el 17% entiende realmente el fenómeno.
El tráfico marítimo es el principal responsable de este ruido, causando un daño grave pero silencioso a los ecosistemas oceánicos. Ballenas, delfines y otros mamíferos marinos muestran ya signos de estrés y alteraciones en sus rutas migratorias por esta razón.
Los científicos alertan que el problema no solo afecta a grandes especies. Peces y organismos más pequeños también sufren, con el potencial de alterar las cadenas alimentarias y el equilibrio natural.
Contaminación del ruido submarino
Más de la mitad del ruido submarino proviene del comercio marítimo, que ha crecido significativamente en las últimas décadas. Se proponen varias medidas para mitigar este impacto, como límites de velocidad para barcos y mejoras tecnológicas en motores.
Las diferencias en la percepción del problema varían en Europa. Mientras algunos prefieren regulación voluntaria, otros defienden normativas estrictas. En España, el apoyo a medidas obligatorias es alto.
Además del ruido submarino, los españoles también se preocupan por amenazas como los microplásticos y el cambio climático, que afectan gravemente a los ecosistemas marinos.
Los expertos subrayan que el enfoque debe ser integral, ya que todas estas amenazas están interconectadas. El ruido generado por las embarcaciones podría convertirse en un reto ambiental significativo si no se controla a tiempo.
Las organizaciones ambientales insisten en la necesidad de tomar medidas concretas para proteger la biodiversidad marina de este creciente problema. Esto no solo beneficiaría a la fauna marina, sino que también podría reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.
La presión para abordar el impacto acústico en los océanos está aumentando, con la esperanza de que se implementen regulaciones internacionales más estrictas.



