Un estudio internacional liderado por la Universidad de Kioto, la Universidad de Hokkaido y el IIASA revela que la eliminación total de los combustibles fósiles para 2050 requeriría entre un 60% y un 80% más de generación de electricidad respecto a los escenarios convencionales de 1,5 °C.
Este incremento responde a la necesidad de electrificar sectores difíciles de descarbonizar y desplegar masivamente portadores de energía como el hidrógeno, el amoníaco y los combustibles sintéticos.
Contexto político y climático
El debate se intensificó tras la COP28 de Dubái (2023), donde los gobiernos acordaron abandonar los combustibles fósiles en los sistemas energéticos.
Posteriormente, la COP30 en Belém (Brasil) y la Conferencia de Santa Marta profundizaron en cómo implementar esta transición. La iniciativa “Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles” busca acelerar la eliminación del carbón, petróleo y gas.
Diferencias entre descarbonización y eliminación total
El autor principal, Shotaro Mori, explica que descarbonizar y eliminar los fósiles no son lo mismo:
- La descarbonización puede mantener un uso limitado de fósiles con captura de carbono.
- La eliminación total exige electrificación rápida, hidrógeno verde y cambios profundos en consumo y demanda.
Modelos utilizados
Los investigadores compararon trayectorias con dos modelos reconocidos:
- AIM-Technology (Asia-Pacífico).
- MESSAGEix-GLOBIOM (gestión global de la biosfera).
Los escenarios sin fósiles requerían:
- 1,6 a 1,8 veces más electricidad para 2050.
- Expansión acelerada de solar y eólica.
- Despliegue rápido de electrolizadores.
- Inversiones acumuladas mucho más altas.
- Cambios profundos en patrones de consumo.

Beneficios de la eliminación total
- Reducción sustancial de emisiones residuales de CO₂.
- Menor dependencia de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCS, BECCS, DACCS).
- Mayor probabilidad de volver a 1,5 °C tras un sobrecalentamiento temporal.
Volker Krey, del IIASA, subraya que no se trata solo de sustituir fuentes de energía, sino de una restructuración profunda de sistemas energéticos, procesos industriales e infraestructuras.
Equidad y transición justa
El estudio advierte que la eliminación total debe considerar:
- Transición justa para países dependientes de la producción y exportación de fósiles.
- Cooperación internacional y políticas complementarias.
- Apoyo a regiones y trabajadores afectados.
Costos y riesgos
Las estrategias que mantienen un uso limitado de fósiles con captura de carbono pueden ser más rentables en el corto plazo. Sin embargo, la desfosilización total constituye una salvaguarda frente a la incertidumbre climática, al diseñar un sistema energético con menor riesgo estructural.
La eliminación total de los combustibles fósiles para 2050 es técnicamente posible, pero exige un despliegue acelerado de energías renovables, hidrógeno y electrificación masiva. Aunque implica costos elevados y desafíos de equidad, ofrece beneficios ambientales decisivos y reduce la dependencia de tecnologías de captura de carbono.
El estudio se convierte en una referencia clave para los debates internacionales en curso y para la próxima generación de estrategias climáticas que definirán el futuro energético del planeta.



