Cámaras trampa registraron la presencia de bongos de montaña (Tragelaphus eurycerus) en el bosque de Maasai Mau, Kenia, donde se los consideraba extintos. Este avistamiento rompe con las estimaciones científicas previas y abre una nueva esperanza para salvar a la especie de la desaparición total.
Hasta ahora, se creía que las únicas poblaciones supervivientes habitaban exclusivamente en Aberdares, a unos 200 km de distancia. La aparición en Maasai Mau, un área sin protección legal, refuerza la necesidad de ampliar las medidas de conservación.
Características del bongo
El bongo de montaña es el antílope forestal más grande de África, con pelaje castaño rojizo, rayas blancas verticales y cuernos largos en espiral. Su extrema rareza y timidez dificultan el monitoreo, según la Asociación Británica e Irlandesa de Zoológicos y Acuarios (Biaza).
Los jóvenes son vulnerables a depredadores como pitones, leopardos, hienas y leones, aunque la principal amenaza proviene de la caza indiscriminada y la explotación forestal comercial.
Amenazas humanas
El bongo de tierras bajas sigue siendo víctima de trampas y de la caza turística en África central.
La demanda creciente ha exterminado poblaciones enteras. “Son el principal objetivo de los safaris de caza turística en África central”, explicó la Fundación para la Vida Silvestre Africana.
Importancia del hallazgo
Para Tommaso Sandri, conservacionista del zoológico de Chester y miembro del Mountain Bongo Project (MBP), la obtención de pruebas en Maasai Mau es “una noticia importantísima”. La diferencia clave es que este bosque no es un parque nacional, lo que podría impulsar nuevas medidas de protección.
Los guardaparques del MBP estiman que quedan menos de 40 ejemplares en Aberdares. La aparición en Maasai Mau sugiere que podrían existir más individuos ocultos en la región.

Testimonios de los conservacionistas
- Oscar Dyer, director de operaciones del MBP: “Volver a ver un bongo aquí es increíblemente emocionante y refuerza nuestra determinación de proteger este bosque y encontrar más indicios de la especie”.
- Las imágenes mostraron a un macho adulto ya identificado en 2018, lo que indica que el animal ha permanecido oculto durante años.
Conservación global
Actualmente, zoológicos y santuarios privados albergan unos 900 bongos en todo el mundo. Los científicos coinciden en la necesidad de:
- Reintroducir ejemplares en hábitats naturales.
- Proteger estrictamente las poblaciones silvestres remanentes.
- Preservar la diversidad genética mediante traslados coordinados.
Recientemente, cuatro machos nacidos en Europa fueron trasladados a un santuario en Kenia para reforzar la población local.
La reaparición del bongo de montaña en Maasai Mau es un hito para la conservación en África. Este hallazgo demuestra que la especie aún no está perdida y que la cooperación internacional es esencial para garantizar su supervivencia. Como señaló Dyer: “El bongo de montaña no está perdido, pero necesita que actuemos juntos”.



