Cuando llegan las primeras mañanas frías y el jardín se queda en silencio, muchos se preguntan qué ocurre con las abejas y avispas que zumbaban en verano.
¿Desaparecen con las heladas? ¿Mueren todas? La respuesta es más compleja: cada especie tiene estrategias específicas para sobrevivir al invierno, y algunas incluso aprovechan los inviernos suaves para mantener colonias gigantes que pueden convertirse en plagas.
Estrategias de las abejas
- Abejas sociales (abeja de la miel): la colonia no se desmantela. Las obreras forman una “bola” alrededor de la reina y generan calor contrayendo los músculos de las alas. Rotan posiciones para resistir el frío, siempre que tengan reservas de miel suficientes.
- Abejorros: toda la colonia muere en otoño salvo las nuevas reinas fecundadas, que hibernan bajo hojas, piedras o en grietas del suelo. En primavera fundan un nuevo nido desde cero.
- Abejas solitarias: no viven en colmenas. Algunas pasan el invierno como adultas en cavidades; otras como larvas o pupas en tallos huecos o galerías de madera. La abeja carpintera, por ejemplo, deja sus crías en túneles que excava y los adultos hibernan allí.
Estrategias de las avispas
- Avispas sociales (chaquetas amarillas, avispas de papel): los grandes nidos mueren con las heladas, sobreviven solo las reinas fecundadas que se refugian bajo cortezas, troncos huecos o estructuras humanas. A veces hibernan en áticos, lo que puede provocar encuentros inesperados en pleno invierno.
- Avispas solitarias: pasan el invierno como juveniles enterradas en el suelo o en tallos secos. No suelen ser agresivas y ayudan a controlar plagas del huerto.

El fenómeno de las supercolonias
En el sureste de Estados Unidos, los científicos han observado un fenómeno preocupante: algunas colonias de la avispa chaqueta amarilla sureña (Vespula squamosa) se vuelven perennes. En lugar de morir en invierno, continúan creciendo año tras año.
- Se han documentado colonias con 250.000 individuos y más de 100 reinas.
- Algunos nidos alcanzan 475.000 celdas, con un consumo estimado de 5 millones de presas de artrópodos.
- Un estudio publicado en Ecology and Evolution en 2022 analizó ocho colonias perennes en Alabama y comprobó que estaban encabezadas por múltiples reinas (unas 20 por nido), con gran diversidad genética y enorme capacidad depredadora.
Los investigadores advierten que el calentamiento global y los inviernos suaves favorecen la expansión de estas supercolonias.
Cómo ayudar a los polinizadores
La buena noticia es que, en la mayoría de jardines, abejas y avispas siguen siendo aliadas. Para protegerlas:
- Dejar parte del jardín sin limpiar hasta bien entrada la primavera: la hojarasca actúa como manta aislante.
- Retrasar la limpieza profunda unas semanas para no destruir refugios.
- Consultar a servicios agrarios locales sobre los tiempos de emergencia de estas especies.
Si se detecta un nido muy grande de chaquetas amarillas activo en invierno o primavera, no conviene eliminarlo por cuenta propia: se requiere personal especializado y equipos de protección.
En un mundo más cálido, el silencio del jardín en invierno ya no significa ausencia de insectos. Abejas y avispas están ajustando sus ciclos y, en algunos casos, prosperando más que nunca. Comprender sus estrategias es clave para proteger a los polinizadores, controlar las supercolonias problemáticas y convivir de forma más inteligente con estos insectos.



