Un preocupante nuevo estudio identificó en delfines varados signos cerebrales similares al Alzheimer humano.
Estos se vinculan a floraciones de cianobacterias y neurotoxinas ambientales en la laguna Indian River, Florida, los cuales empeoran por la contaminación y el calentamiento global.
La investigación analizó 20 delfines mulares encontrados en esta zona afectada por intensa contaminación acuática.
Los delfines con signos de Alzheimer muestran daño cerebral
El estudio internacional, publicado en Communications Biology (Nature), reveló lesiones genéticas y biológicas en los cerebros de estos mamíferos marinos similares a las del Alzheimer.
Los animales presentaban daños en el metabolismo neuronal y acumulación de neurotoxinas producidas por cianobacterias.
Se detectaron alteraciones en más de 500 genes vinculados a sinapsis cerebrales y factores de riesgo de esta enfermedad neurodegenerativa.
Las floraciones de cianobacterias liberan compuestos como el 2,4-diaminobutarico (2,4-DAB), que se acumula en organismos marinos y causa daño estructural cerebral.
Los varamientos coincidieron temporalmente con los picos de floraciones tóxicas en la laguna, según confirmó el trabajo.

En particular, estos se concentraron en los meses de mayor temperatura, cuando la concentración de toxinas y el estrés ambiental aumentan.
Así, los científicos establecieron una correlación entre las neurotoxinas y los síntomas de desorientación, convulsiones y cambios de comportamiento en los delfines.
Estos síntomas se asemejan a lo observado en pacientes humanos con Alzheimer, quienes también experimentan desorientación y pérdida de orientación espacial.
Un estudio en PLOS ONE (2019) ya había demostrado que la frecuencia de varamientos y problemas neurológicos en delfines aumenta durante eventos de floraciones tóxicas.
Los efectos múltiples de la contaminación en el sistema nervioso de los delfines
Los efectos del 2,4-DAB sobre las neuronas se manifestaron con mayor profundidad cuando los picos de contaminación coincidieron con olas de calor.
Los daños incluyen sobreexcitación neuronal y disminución de la enzima glutamato descarboxilasa (GAD), necesaria para producir el neurotransmisor GABA.
La caída de esta enzima incrementó la vulnerabilidad a desórdenes neurológicos y la neurodegeneración asociada al Alzheimer.
Según el European Journal of Neuroscience, la exposición sostenida a neurotoxinas ambientales genera disfunción sináptica ligada a patologías neurodegenerativas.

Además, al menos la mitad de los delfines varados mostró pérdidas auditivas severas, según estudios previos.
La investigación identificó así expresiones alteradas de genes de la audición, como MYO1F, STRC y SYNE4, en los cerebros analizados.
Así, la combinación de neurotoxicidad y alteraciones sensoriales afectó la capacidad de orientación de los animales y debilitó sus lazos sociales.
Amenaza para los delfines, los humanos y los ecosistemas
El escenario de contaminación y calentamiento global intensifica las floraciones de cianobacterias, según científicos de diversas instituciones.
Este fenómeno amenaza a los delfines y expone a toda la red trófica local, incluidos humanos que consumen peces o respiran aerosoles contaminados.
Los investigadores subrayan la urgencia de distinguir entre correlación y causalidad para clarificar los mecanismos celulares involucrados.
Los mamíferos marinos actúan como centinelas ecológicos del deterioro en ecosistemas costeros, advirtiendo sobre crisis ambientales futuras.
Qué puede pasar a futuro con los delfines con Alzheimer
Los autores sostienen que esta crisis en los delfines mulares, por su longevidad y posición en la cadena trófica, sirven como advertencia para autoridades responsables de la gestión ambiental.
Por ello, futuras investigaciones deberán analizar la exposición prolongada a floraciones de cianobacterias y su incidencia en la salud neurológica de la fauna marina.
El objetivo será determinar los factores genéticos implicados y los impactos sobre sistemas auditivos y cognitivos de estas especies.



