Argentina ha alcanzado un hito histórico en la protección de la fauna silvestre: el país se declara oficialmente libre de elefantes en cautiverio.
Este logro se concretó con el exitoso cruce de frontera de Kenya, la última elefanta que habitaba el Ecoparque de Mendoza, quien ya se encuentra en territorio brasileño.
Se espera que en los próximos días llegue a su destino final: el Santuario Global de Elefantes en Mato Grosso.
La partida de Kenya marca el cierre de una era y el inicio de un futuro esperanzador para estos majestuosos paquidermos en el país.
Durante más de cuatro décadas, Kenya vivió en el ex zoológico provincial, una realidad que hoy, gracias a un esfuerzo enorme y años de dedicación, queda en el pasado.

Un viaje de 3.600 kilómetros hacia la esperanza
Kenya, una elefanta africana de 44 años, emprendió su épico viaje terrestre de 3.600 kilómetros el pasado viernes.
El viernes, la elefanta partió desde el Ecoparque de Mendoza rumbo a Brasil, acompañada por su cuidador Marcos Flores, Trish London, Scott Blaise, Johana Rincón, sus tradicionales cuidadores, y Leandro Fruitos de la Fundación Franz Weber.
También la acompaña el actor Nicolás Pauls, entre otras personas que tuvieron que ver con toda la preparación del viaje.
El traslado se realiza en un contenedor especialmente diseñado para su especie, que cumple con las más rigurosas normas de seguridad y bienestar animal.
Acompañada en todo momento por su cuidador de confianza y dos veterinarios, la caravana realiza todas las paradas necesarias para asegurar su confort y minimizar el estrés del trayecto.
“Es el cierre de un ciclo con el fin de elefantes en cautiverio”, afirmó con emoción la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, destacando la importancia de esta transformación de los antiguos zoológicos.

Este emocionante hito llega apenas diez días después del fallecimiento de Tamy, el único elefante macho que residía en el Ecoparque.
Tamy, de 55 años, era el padre de Guillermina, quien había sido trasladada junto a su madre Pocha al santuario brasileño.
La partida de Kenya, sumada a las de Pocha y Guillermina, consolida el compromiso de Argentina con la erradicación del cautiverio de elefantes.
Siete años de dedicación para un sueño cumplido
El operativo para el traslado de Kenya no fue una tarea sencilla; de hecho, requirió un impresionante trabajo de siete años.
Durante este largo período, sus entrenadores se dedicaron a prepararla meticulosamente para que pudiera tolerar el viaje en la caja de transporte.
Pero la preparación fue mucho más allá del entrenamiento conductual. Kenya fue sometida a todo tipo de análisis sanitarios exhaustivos para garantizar su salud antes del viaje.

Paralelamente, se tramitó una compleja serie de permisos nacionales e internacionales, y se establecieron acuerdos cruciales con diversas organizaciones, todo para asegurar que cada detalle del traslado fuera impecable.
En las semanas previas a su partida, la elefanta practicó el ingreso y la salida de la jaula, guiada por un equipo de expertos tanto del santuario como del propio Ecoparque, asegurando su comodidad y preparación para el gran momento.
Un nuevo amanecer en el «Paraíso» Brasileño
Una vez que Kenya llegue al Santuario Global de Elefantes, situado en la exuberante selva del Mato Grosso, iniciará una nueva vida en lo que muchos describen como un verdadero «paraíso» para elefantes que han sufrido los estragos del cautiverio.

Este santuario cuenta con recintos que varían entre 40 y 400 hectáreas, ofreciendo un entorno con vegetación natural, atención veterinaria permanente y dietas especiales diseñadas para cada individuo.
Allí, Kenya tendrá la invaluable oportunidad de recuperar comportamientos propios de su especie que le fueron negados durante décadas.
Pero, quizás lo más significativo, podrá finalmente socializar con otros elefantes, algo completamente imposible durante sus 40 años de soledad en Mendoza, que le generó frustración y comportamientos “poco amigables”.
La llegada de Kenya al santuario no es solo el fin de su cautiverio; es un símbolo poderoso del avance de Argentina en la defensa de los derechos de los animales y un faro de esperanza para otras especies que aún esperan su propia oportunidad de libertad.
El país celebra hoy un paso gigantesco hacia una relación más ética y respetuosa con la fauna.



