La biodiversidad de Australia enfrenta una crisis sin precedentes que afecta, en particular, a las poblaciones de reptiles y anfibios.
Es que, desde 1985 hasta la actualidad, la población de estas especies amenazadas se redujo en promedio un 96%.
Así lo revela el primer monitoreo nacional sobre estos grupos realizado por la Universidad de Queensland.
El estudio, publicado en The Conversation, documenta este colapso mediante el Índice de Especies Amenazadas (TSX). Los resultados evidencian desafíos urgentes para la conservación en el país.
La crisis de biodiversidad de Australia: el primer análisis nacional revela pérdidas devastadoras
El monitoreo representa la primera compilación nacional sobre la abundancia relativa de especies de ranas y reptiles amenazados y casi amenazados.
Especialistas de todo el país contribuyeron con datos de campo recolectados durante décadas para analizar la pérdida de biodiversidad de reptiles y anfibios en Australia.
El equipo revisó literatura científica publicada e inédita. También extrajo información de tablas y gráficos de monitoreo de zonas remotas.

El análisis abarcó 28 especies de ranas y 24 de reptiles, con 894 series temporales de seguimiento.
Aunque este número es reducido comparado con los más de 20.000 registros de aves, los autores consideran que es un punto de partida sólido.
Enfermedades, especies invasoras y pérdida de hábitat
El informe destaca la extinción del skink del bosque de Isla Christmas, el único reptil australiano declarado oficialmente extinto.
Entre las ranas, siete se consideran perdidas, incluidas las dos únicas especies conocidas de ranas de incubación gástrica.
Las principales amenazas identificadas incluyen:
- Enfermedades emergentes: el hongo quitrido, introducido en la década de 1980, causó la desaparición de varias especies de ranas
- Especies invasoras: los sapos de caña tóxicos redujeron las poblaciones de monitores acuáticos del norte
- Pérdida de hábitat: la expansión agrícola y deforestación afectan a reptiles de pastizales
- Incendios forestales: agravan el declive de poblaciones no impactadas por el hongo
La tortuga de Bellinger River cayó bruscamente debido a un virus emergente.
Los monitores acuáticos como Merten’s y Mitchell’s han visto reducida su población por la llegada de sapos de caña.
Según los investigadores, estas amenazas han producido efectos devastadores y agravado el declive de numerosas especies.
«El colapso de biodiversidad de reptiles y anfibios en Australia responde a enfermedades emergentes, introducción de invasoras y pérdida de hábitat«, señalan en el estudio.

El panorama es más grave al compararlo con otros grupos animales.
Mientras que los mamíferos con apoyo de conservación disminuyeron solo 18% desde 1990, las plantas bajo manejo activo incluso crecieron un 2% en el mismo periodo.
Las especies sin intervención cayeron mucho más: hasta 81% en el caso de algunas plantas. Esta comparación evidencia la magnitud de la crisis de biodiversidad en Australia.
Crisis de biodiversidad en Australia: casos de esperanza y acción colectiva
Pese a este escenario, existen ejemplos alentadores. El skink del Gran Desierto ha mostrado signos de recuperación gracias a la gestión del fuego por comunidades indígenas.
El monitoreo continuo y la cooperación entre científicos, gestores y ciudadanía resultan fundamentales para proteger la biodiversidad.
Programas de ciencia ciudadana como FrogID e iNaturalist permiten aportar observaciones valiosas.
Los autores del estudio —el Dr. Geoffrey Heard, la Dra. Sarah McGrath y Tayla Lawrie, todos de la University of Queensland— insisten en la importancia de recopilar más datos.
Fortalecer los programas de monitoreo permitirá identificar especies en recuperación y frenar nuevas extinciones.
La experiencia australiana demuestra que con gestión adecuada y acción colectiva es posible restaurar el equilibrio ecológico.
El trabajo colaborativo puede asegurar un futuro para la biodiversidad del país.



