En un movimiento histórico para la protección animal en América Latina, la Cámara de Diputados de Brasil aprobó un proyecto de ley que prohíbe la producción y comercialización de foie gras en todo el territorio nacional.
La medida, aprobada el 28 de abril de 2026, aguarda ahora la sanción presidencial para erradicar una práctica calificada globalmente como tortura sistemática.
El proceso de alimentación forzada (Gavage)
La prohibición se centra en el método de alimentación forzada, técnica que consiste en insertar un tubo metálico en la garganta de patos y gansos para bombear cantidades masivas de grano y grasa.
El objetivo es inducir una enfermedad grave denominada esteatosis hepática, logrando que el hígado del ave se inflame hasta 10 veces su tamaño natural.
Consecuencias para el bienestar animal
El sufrimiento derivado de esta práctica de «lujo» incluye daños físicos devastadores para las aves:
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Lesiones graves: Perforaciones de órganos, daños en el esófago y dificultad para respirar.
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Problemas de movilidad: Incapacidad de movimiento debido al peso desproporcionado del órgano enfermo.
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Alta mortalidad: La tasa de muerte en estos ejemplares puede ser hasta 20 veces superior a la de la cría tradicional.
Un mensaje contundente al mundo
Con esta ley, Brasil se convierte en el primer país de América Latina en implementar una prohibición federal completa, sumándose a una lista de naciones como Argentina, Reino Unido, Alemania e Israel, que ya rechazan esta técnica por motivos éticos.
La decisión subraya un cambio de paradigma global: el bienestar animal debe prevalecer sobre el refinamiento culinario, desterrando de forma definitiva una práctica considerada bárbara por legisladores y organizaciones de derechos animales en todo el mundo.




