Dos pichones de guacamayos jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus) rescatados del tráfico ilegal de fauna ahora serán trasladados de forma permanente a la Fundación Temaikén.
Allí, continuarán su desarrollo en condiciones óptimas para la especie luego de que recibieran atención especializada en el Centro de Conservación Aguará de Corrientes durante meses.
Los ejemplares llegaron al Centro Aguará a principios de año tras ser rescatados del tráfico ilegal de fauna silvestre en la provincia del Chaco.
Durante su estadía temporal en Corrientes, los guacamayos jacinto rescatados recibieron los cuidados necesarios para garantizar su crecimiento saludable.
Ahora, ya se encuentran en estado óptimo nuevamente.

Sin embargo, los guacamayos jacinto no pueden volver a su hábitat natural, ya que no son aves no tienen distribución natural en Corrientes.
Por ende, su liberación en la Argentina podría poner en riesgo tanto su supervivencia por incapacidad de adaptación como la de otras especies.
Dado el alto valor para la conservación de la especie, se optó por trasladarlos a la Fundación Temaikén.
Es que el traslado internacional, además de complicado para un centro de conservación, también podría afectar el bienestar de las aves.
La labor del centro Aguará con los guacamayos jacinto rescatados
El Centro de Conservación Aguará, en Corrientes, destina sus recursos principalmente al rescate, rehabilitación y liberación de fauna autóctona.
También mantiene bajo su cuidado permanente únicamente a aquellos animales que no pueden ser reinsertados en la naturaleza.
En este marco, ante el traslado de las aves a Temaikén, destacaron el compromiso de su equipo durante el período de cuidado.
«Nuestra tarea era resguardarlos temporalmente y brindarles las atenciones necesarias para que crecieran saludablemente, hasta poder derivarlos a un lugar que les proporcionara los cuidados y condiciones de bienestar adecuados», detallaron desde el Centro Aguará.
Esto se enmarca dentro del concepto de «Recinto Vacío» bajo el que trabaja la institución.

Esto implica que se promueve que cada espacio sea un alojamiento temporal hasta la rehabilitación y liberación de los animales.
«Trabajamos con el ideal del ‘Recinto Vacío’, es decir, que nuestros recintos solo deben ser un alojamiento temporario para rehabilitar y liberar a los animales», explicaron desde el centro.
Un mensaje contra el tráfico de fauna
Las autoridades del Centro Aguará recordaron un mensaje fundamental: los animales silvestres no son mascotas.
La tenencia ilegal no solo afecta a las especies víctimas del tráfico, sino también al equilibrio ambiental y al patrimonio natural del país.
El caso de estos guacamayos jacinto evidencia las consecuencias del comercio ilegal de fauna.
Además, muestra la importancia de contar con centros especializados que puedan atender a los animales rescatados hasta su derivación a instituciones adecuadas.
Los equipos del Centro Aguará y la Fundación Temaiken trabajan en conjunto para garantizar el bienestar de estos ejemplares, que ahora tendrán la oportunidad de vivir en condiciones apropiadas para su especie.



