En una triste noticia, el Santuario de Elefantes de Brasil (SEB) informó este martes la muerte de Kenya, la elefanta africana trasladada desde Mendoza hacia el país vecino hace cinco meses.
La hembra de 44 años era el último ejemplar de su especie en cautiverio en Argentina, y su historia de liberación marcó un hito histórico en el país.
La elefanta falleció en las primeras horas de la mañana en el Santuario de Elefantes de Brasil al que llegó hace pocos meses para recuperar su libertad.
La noticia la compartió el propio SEB: según se comunicó, la muerte de Kenya ocurrió acompañada por sus cuidadores, quienes permanecieron junto a ella durante toda la noche previa.
Los últimos días de Kenya antes de su muerte: cuidado veterinario intensivo
El equipo veterinario del santuario detectó el sábado pasado una modificación en la respiración de Kenya, un síntoma preocupante en la fisiología de los elefantes.
«Los elefantes generalmente enmascaran enfermedades, iniciamos inmediatamente inyecciones de antibióticos«, informó el refugio.
Además, los especialistas también añadieron tratamientos para los dolores articulares, destinados a aliviar las molestias provocadas por su historial previo en cautiverio.

En principio, las jornadas transcurrieron entre evaluaciones clínicas, muestras de sangre y sesiones de terapia adicional.
Kenya aceptó las inyecciones e incluso facilitó el trabajo de los veterinarios, inclinándose para recibir el medicamento en los músculos de sus patas.
Sin embargo, preocupó al equipo la falta de interés en ciertos alimentos, el cansancio y la reticencia a acostarse.
«Cuando un elefante deja de acostarse, puede ser por miedo a no poder levantarse de nuevo», detalló la entidad.
El lunes, el equipo médico reforzó el tratamiento con un nuevo antibiótico de amplio espectro y decidió instalar un catéter intravenoso.
Se habilitó una terapia de líquidos, administración de medicamentos y mecanismos de ventilación para refrescarla.
Según detalló el SEB, los tratamientos de Kenya antes de su muerte incluyeron:
- Nebulización por problemas respiratorios
- Terapia de láser para las patas
- Administración intravenosa de medicamentos
- Ventilación para regular su temperatura
Ese mismo día, tras una última ronda de tratamientos, el equipo retiró el catéter y permitió que Kenya eligiera entre permanecer en el cobertizo o salir.

«Sus ojos mostraban cansancio, aunque parecían más vivos luego de la tarde de terapias», reportó la institución.
Sin embargo, «después de varios días sin mostrar señales de que ella estuviera acostada, Kenya finalmente se acostó anoche», relató la institución.
Y detalló que «parecía haberse instalado, y su respiración se volvió más fácil».
Tras este cambio, al amanecer su respiración se alteró y lanzó «una suave trompeta de cachorro» antes de partir rápido y en silencio.
El traslado histórico de Kenya desde Mendoza
Kenya llegó en julio de 2025 al Santuario de Elefantes de Brasil tras un meticuloso proceso de preparación que incluyó siete años de acondicionamiento.
El operativo requirió innumerables evaluaciones sanitarias, permisos internacionales y un sistema de entrenamiento basado en el refuerzo positivo.
La salida desde Mendoza se concretó el 9 de julio, fecha elegida por coincidir con el Día de la Independencia argentina.
El viaje abarcó 3.600 kilómetros a través de la frontera entre Misiones y Brasil, y se completó en cinco días con acompañamiento permanente.
«Kenya va a poder estar con otros de su especie, oler pasto húmedo y fresco, rascarse contra un árbol y moverse con libertad», indicó en su momento el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, quien formó parte del convoy.
Leandro Fruitos, de la Fundación Franz Weber, señaló que la reubicación puso fin a «136 años de cautiverio de elefantes en la Argentina».
Por esto, la historia de Kenya fue seguida de cerca por millones que añoraban ver a la elefanta libre y darle cierre al cautiverio de elefantes en Argentina.

Una necropsia y el legado de Kenya
Tras la muerte de Kenya, el Santuario de Elefantes de Brasil anunció que realizará una necropsia al cuerpo de la elefanta, cuyos resultados demorarán meses.
Además, preparan un lugar de descanso para Kenya junto a Pupy, otro elefante con el que desarrolló un lazo tras su arribo.
Los cuidadores Michele y Scott permanecieron junto a Kenya hasta el final. El equipo del SEB destacó que «Kenya tocó miles de corazones solo por ser quien era».
La muerte de Kenya marca el cierre de una etapa para los proyectos de rehabilitación animal tanto en Argentina como en Brasil. «Puede que nos haya dejado físicamente, pero Kenya siempre estará en nuestros corazones«, reiteró el santuario.



