Este sábado 7 de junio se llevará a cabo el primer Censo de Cóndor Andino en la provincia de San Luis, una acción clave para la protección de esta emblemática especie. Durante la jornada, se realizarán tareas de avistamiento en 23 puntos estratégicos entre las 8:30 y las 14:00 horas.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Ambiente y acompañada por diversas organizaciones, busca conocer el estado de la población local de cóndores y el uso que hacen del territorio. Esta información permitirá diseñar estrategias de conservación más eficaces.
La metodología de este primer censo simultáneo es la más eficaz a nivel global, ya que evita duplicaciones en el conteo y facilita estimaciones poblacionales certeras. El relevamiento también detectará amenazas vinculadas a la actividad humana y el deterioro ambiental.
Diversos grupos de conservación y clubes de montaña se sumaron voluntariamente a esta iniciativa sin precedentes, que marcará un antes y un después en el monitoreo ambiental de San Luis.

El censo, una herramienta de conservación: el rol del cóndor en el equilibrio del ecosistema
El cóndor andino, que puede alcanzar los tres metros de envergadura y vivir más de 70 años, es un limpiador natural de los ecosistemas. Su dieta basada en carroña contribuye a evitar la propagación de enfermedades y mantiene a raya a otras especies carroñeras.
La información recolectada servirá para validar mapas de abundancia y de aptitud ecológica. Conocer su estructura poblacional, dinámica y distribución es fundamental para asegurar su supervivencia y la salud de los ecosistemas donde habita.

Estado de conservación del cóndor andino en la cordillera argentina
El cóndor andino (Vultur gryphus) se encuentra en estado vulnerable en gran parte de su distribución, incluida la cordillera argentina. Aunque no está en peligro crítico, las poblaciones mostraron signos de disminución debido a múltiples amenazas como el envenenamiento intencional, la pérdida de hábitat, la contaminación ambiental y la disminución de presas naturales.
En la región cordillerana de Argentina, su hábitat natural comprende zonas de alta montaña, cañadones, riscos y valles abiertos, donde puede planear durante largas distancias en busca de alimento. Estas áreas deben contar con condiciones específicas: corrientes térmicas ascendentes, disponibilidad de carroña y lugares elevados para nidificar y descansar.
La expansión de actividades humanas, como la ganadería extensiva, la minería y el uso de agroquímicos, alteró su entorno y limitado su acceso a recursos clave. Además, prácticas tradicionales como el uso de cebos tóxicos para depredadores también afectan indirectamente a los cóndores, que consumen estos restos envenenados.
La conservación efectiva de esta especie depende de proteger su hábitat, fortalecer corredores biológicos a lo largo de la cordillera y fomentar programas educativos que desalienten prácticas dañinas y refuercen su valor ecológico y cultural.



