El desplazamiento anual de esta especie endémica como los cangrejos rojos en Australia se considera uno de los eventos más fascinantes del mundo natural.
Fiel a su cita anual por estas fechas, la pequeña Isla de Navidad, perteneciente a Australia, se ve literalmente cubierta por cangrejos rojos (Gecarcoidea natalis).
Millones de estos animales inician su migración colectiva, desplazándose desde sus refugios en las zonas boscosas del interior de la isla hasta alcanzar el océano.
Se trata de un auténtico espectáculo natural protagonizado por esta especie, que es endémica de dicha isla y que despierta la admiración de todos los que lo presencian. Las carreteras quedan totalmente invadidas por estos pequeños crustáceos, y muchos de ellos, lamentablemente, perecen bajo las ruedas de los vehículos.
Esto ocurre a pesar de que las autoridades suelen adoptar medidas para cerrar el tráfico o facilitar que el desplazamiento de los cangrejos se produzca en condiciones seguras.
Durante el transcurso de su migración, los cangrejos rojos en Isla de Navidad atraviesan el terreno para llegar a la costa. Una vez allí, proceden a excavar sus nidos, realizar el apareamiento y, finalmente, depositar los huevos de los que emergerán crías aún más numerosas.
Las autoridades de la isla han implementado desde hace años una serie de protocolos destinados a prevenir la muerte de estos animales.
Las carreteras, por ejemplo, cuentan con infraestructuras especiales como pasos subterráneos y también elevados. Estos están diseñados para ayudar a que los cangrejos puedan esquivar el cruce de la calzada, permitiendo al mismo tiempo que los automóviles continúen su circulación.
100 millones de cangrejos rojos en Isla de Navidad y 1.500 habitantes
La reducida población humana de la isla, que ronda las 1.500 personas, simplifica la gestión de este extraordinario fenómeno natural. Según las cifras proporcionadas por el Parque Nacional de la Isla de Navidad, su territorio alberga aproximadamente 50 millones de cangrejos. Sin embargo, esta estimación ha sido corregida al alza recientemente, y su número actual se sitúa en torno a los 100 millones de ejemplares.

Este notable incremento ha sido posible gracias al control y erradicación de la peligrosa hormiga loca amarilla, la cual amenazaba directamente a los cangrejos e impedía el desarrollo saludable de sus poblaciones.
Después de reproducirse, las hembras del cangrejo rojo depositan sus huevos en los nidos que han construido cerca de la costa. Tras unas pocas semanas, usualmente hacia diciembre o enero, se produce la eclosión: las crías rompen el cascarón y se dirigen al mar, lugar donde completarán su primera etapa de crecimiento.
No obstante, después de permanecer un mes en el océano, los pequeños cangrejos salen nuevamente del agua y emprenden el viaje de regreso a los bosques del interior de la isla. Allí se incorporarán a la población adulta para proseguir con su crecimiento.

Esta especie, única en el mundo, ha padecido diversas amenazas, siendo la principal de ellas la introducción de especies exóticas invasoras en la Isla de Navidad. Una de estas especies fue el caracol gigante africano que, de forma indirecta, atrajo a la hormiga loca amarilla.
Esta hormiga se transformó en un depredador significativo del cangrejo rojo. Afortunadamente, esta especie de hormiga está siendo controlada con éxito mediante métodos ecológicos, lo que ha posibilitado la recuperación de las poblaciones de cangrejo.



