El rescate y rehabilitación de animales silvestres convierte al Centro de Rescate de Fauna La Esmeralda, en Santa Fe, en un refugio esencial para la biodiversidad argentina.
Es que, allí, entre 1500 y 2000 animales conviven en las 13 hectáreas del Centro.
Este predio funciona como un hospital de mediana y alta complejidad donde veterinarios, biólogos y cuidadores trabajan para reinsertar especies en sus hábitats naturales.
El objetivo del rescate y la rehabilitación es claro: devolver a los animales a la naturaleza siempre que sea posible.

Las liberaciones constantes y los casos que no pueden volver
Tras el rescate y la rehabilitación de los ejemplares, La Esmeralda realiza liberaciones frecuentes, de entre dos o tres veces al mes según las condiciones.
En 2024, el equipo logró 520 reinserciones: más de 400 aves, 100 mamíferos y 11 reptiles.
Como ejemplo, hace dos semanas un carpincho, dos gatos monteses, 13 comadrejas y un yacaré regresaron a una reserva de Cayastá. Sin embargo, muchos ejemplares no pueden ser liberados.
Mientras que algunos son especies exóticas no propias de las ecorregiones argentinas, otros sufren lesiones o enfermedades que les impiden sobrevivir en libertad.
Esto incluye desde aves tuertas o sin alas a mamíferos con patas dañadas.
Existe un tercer factor: las especies que se domesticaron en cautiverio o nacieron dentro de La Esmeralda.
«Todo el tiempo recibimos animales y también hay liberaciones, dependiendo de cada caso», explicó Mauro Pergazere, veterinario y director de la Delegación Centro del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe.

Las especies emblemáticas bajo protección
El aguará guazú, declarado monumento natural provincial por la ley 12.182, es una de las especies más fascinantes de La Esmeralda.
Mataco y Anahí, macho y hembra de esta especie, viven en parcelas conectadas y no serán liberados. Anahí llegó como cachorro bebé hace cinco años y sirve para reproducción y educación ambiental.
Este cánido sudamericano alcanza hasta 1,7 metros de largo y está amenazado por la caza, atropellamientos y sustitución de pastizales por cultivos.
Su nombre guaraní significa «zorro grande» y su andar enigmático recuerda al de un camello.
Además, más de 320 reptiles conviven en el predio: yacarés en la laguna, tortugas y lagartos overo que se pasean libremente.
También hay monos araña, capuchino y carayá, además de halcones, lechuzas y guacamayos recuperados del tráfico ilegal.
Además del aguará guazú, Santa Fe protege mediante leyes a varias especies amenazadas, muchas presentes en La Esmeralda:
- Aguila coronada: solo quedan mil ejemplares en el mundo, amenazada por electrocución en torres de alta tensión
- Cardenal amarillo: alrededor de dos mil ejemplares, diezmados por incendios, deforestación y trampeo ilegal
- Venado de las pampas: en peligro de extinción por caza, cultivos y ataques de perros
- Mono carayá: próximo a ser declarado monumento natural como «especie paraguas» para proteger el humedal Jaaukanigás

De cotos ilegales a nuevas oportunidades en La Esmeralda
Otro ejemplo del trabajo ejemplar de La Esmeralda es la presencia de los cuatro pumas del centro.
Estos fueron decomisados de un coto de caza ilegal en la estancia La Primavera, departamento San Cristóbal.
Uno pequeño, de nueve meses, llegó con una fractura de mano tras ser víctima del mascotismo en San Justo.
Además, el rescate y rehabilitación también enfrenta desafíos culturales. En el norte santafesino, por ejemplo, el Ministerio trabaja para revertir la larga tradición de tráfico de loros habladores.
Esta práctica utiliza a niños para capturar crías de los nidos, constituyendo también trabajo infantil.
Por ello, cuando los equipos de La Esmeralda liberan animales en montes nativos, como en Villa Guillermina, coordinan charlas de concientización con la comunidad en busca de revertir estas prácticas.
La Esmeralda, de rescate y rehabilitación a espacio educativo
Actualmente la Esmeralda, conocida como «la granja» cuando funcionaba como zoológico, está cerrada al público por obras.
El centro se transformará en un espacio modelo con áreas ampliadas de hospital y cuidado de fauna recuperada.
Una primera etapa de oficinas se inaugurará en los primeros meses de 2026, mientras que las visitas al público se retomarán más adelante como un espacio de educación ambiental para generar conciencia sobre la conservación de la biodiversidad argentina.
Fuente y fotos: Rosario3.com



