Cuando se piensa en la salud de perros y gatos, lo primero que suele venir a la mente son la alimentación, las vacunas o el tratamiento de enfermedades comunes, sin embargo, la piel —y el pelaje que la recubre— también merece atención especial.
La piel no solo cumple funciones de protección térmica, sino que refleja el estado general del animal, tanto en lo físico como en lo emocional.
Diferencias entre especies: piel felina vs. piel canina
La piel de los gatos suele ser más delicada que la de los perros, cuya dermis es generalmente más gruesa, salvo excepciones como el sphynx, que presenta una piel más densa.
Esta diferencia hace que los productos de higiene deban estar adaptados a cada especie, evitando el uso de champús genéricos que pueden provocar dermatitis, alergias o desequilibrios microbianos.
Higiene y cepillado: claves para un pelaje sano
El cepillado regular es la herramienta más eficaz para mantener el pelaje limpio, brillante y libre de nudos. Ya sea corto, largo, rizado o con subpelo denso, conviene usar peines o cardas específicas para cada tipo de pelo.
- En perros, se recomienda el baño cada tres o cuatro semanas, con productos específicos. En invierno, puede espaciarse más.
- En gatos, los baños suelen ser innecesarios, ya que se limpian solos gracias a su lengua áspera. No obstante, el cepillado frecuente es fundamental, especialmente en épocas de muda, para evitar la formación de bolas de pelo que pueden causar obstrucciones intestinales.
Las razas de pelo largo, como el maine coon o el persa, requieren peinados más frecuentes. Es ideal acostumbrarlos desde pequeños para evitar el estrés y la formación de nudos.

Muda estacional y factores ambientales
La caída del pelaje está influenciada por factores como la temperatura y las horas de luz solar. En animales que viven en interiores, el uso de calefacción puede alterar los ciclos naturales, prolongando la muda.
Es importante saber que la muda estacional no es una patología: si el manto se mantiene tupido y brillante, no hay motivo de alarma.
Señales de alerta en la piel
Una piel sana se ve y se siente bien. Pero cuando aparecen síntomas como picor, granitos, caspa abundante, enrojecimiento o áreas sin pelo, es momento de consultar al veterinario.
En gatos, las calvas pueden ser el primer signo de alerta. Las causas pueden ser infecciosas (como sarna o tiña) o emocionales, como el estrés, que lleva al animal a lamerse en exceso. También pueden aparecer costras, indicativas de granuloma eosinofílico, una lesión inflamatoria frecuente.
Otro problema común es el acné felino, que suele manifestarse en la barbilla como puntos negros. Con buena higiene suele resolverse, pero si se infecta, requiere tratamiento.
El color del pelaje también importa
Los animales de pelaje blanco o muy claro, tanto perros como gatos, son más vulnerables a los rayos solares.
En verano, se recomienda evitar la exposición durante las horas centrales del día y aplicar protector solar en zonas sensibles como la trufa y las orejas. La exposición prolongada puede provocar quemaduras y, con el tiempo, carcinomas cutáneos.
Revisiones veterinarias: prevención y diagnóstico temprano
Las visitas periódicas al veterinario permiten ajustar las desparasitaciones según la región y prevenir el contagio de pulgas, garrapatas u otros parásitos cutáneos.
Además, ayudan a detectar problemas dermatológicos antes de que se agraven, garantizando una mejor calidad de vida para nuestras mascotas.
Foto de portada: IStock



