El Macá Tobiano fue descubierto en 1974 por Mauricio Rumboll y Eduardo Shaw en la Laguna de Los Escarchados, Santa Cruz. Su identificación marcó un hito para la ornitología argentina, ya que se trata de una especie endémica de la Patagonia Austral y nidificante exclusiva de Argentina.
Durante la temporada reproductiva habita lagos y lagunas de altura en las mesetas de Santa Cruz, y en invierno migra hacia los estuarios de los ríos Coyle, Gallegos y Santa Cruz.
La caída poblacional y sus causas
En los primeros monitoreos, la población parecía estable. Sin embargo, hacia fines de los años 2000, los conteos revelaron un descenso alarmante: de una estimación inicial de 3.000 a 5.000 individuos, se registraban menos de 800 ejemplares en 2009.
Las amenazas fueron múltiples:
- Sequías y cambio climático: menos lagunas disponibles y tormentas de viento que destruyen los nidos flotantes.
- Especies invasoras: el visón americano depredaba adultos y crías; las truchas introducidas deterioraban el ambiente acuático.
- Impacto humano: residuos y asentamientos favorecieron la proliferación de la gaviota cocinera, depredadora de nidos.

Estrategias de conservación
Desde 2012, investigadores del Conicet y la Fundación Macá Tobiano implementaron medidas concretas:
- Control de visones mediante trampeo y perros de rastreo.
- Reducción de truchas en lagunas.
- Control reproductivo de gaviotas cocineras.
- Recuperación de huevos “ecológicamente perdidos”: cada pareja pone dos, pero cría uno; el segundo se rescata, se cría en centros especializados y luego se libera.
Este protocolo llevó casi una década de desarrollo. En los últimos años lograron criar y liberar tres individuos, y en la última temporada contabilizaron 100 juveniles migrando, un signo alentador de estabilización.
Un esfuerzo colectivo
La conservación del Macá Tobiano es un trabajo interdisciplinario que combina ecología aplicada, monitoreo satelital y participación comunitaria. La Fundación Bariloche y equipos de científicos como Laura Fasola destacan que sostener estos programas en Sudamérica es un desafío enorme, pero indispensable para preservar la biodiversidad.
El ave se ha convertido en especie bandera, símbolo de la lucha contra el cambio climático y las especies invasoras en la Patagonia. Su protección implica también conservar los ecosistemas de altura y las lagunas que sostienen la vida en Santa Cruz.
El Macá Tobiano refleja la fragilidad y resiliencia de la Patagonia. Su supervivencia depende de mantener los esfuerzos de conservación frente a amenazas crecientes. Protegerlo no solo significa salvar un ave única, sino también preservar los ecosistemas de altura y el legado natural de la región.



