En un esfuerzo significativo por proteger al tiburón azul, Brasil ha implementado una serie de medidas regulatorias que buscan limitar la pesca de esta especie, que ha enfrentado una explotación excesiva.
Este cambio se anunció durante la COP15 sobre especies migratorias, y representa un avance importante en la gestión del comercio de tiburones a escala internacional.
Entre las nuevas disposiciones, se destacan restricciones estrictas, como límites precisos a las capturas, prohibiciones específicas y un aumento en los controles para asegurar la sostenibilidad de la población de tiburones azules.
El Gobierno brasileño, a través del organismo ambiental Ibama, ha establecido normativas que regulan el comercio del tiburón azul (Prionace glauca), una de las especies más buscadas globalmente.
Estas reglas están diseñadas para reforzar la sostenibilidad y prevenir el declive de sus poblaciones.
Cuidando el tiburón azul
Una de las prohibiciones clave es la exportación de aletas que no estén unidas al cuerpo del tiburón, una práctica que ha sido vinculada frecuentemente con la sobrepesca.
Además, se ha vetado la captura de hembras y ejemplares juveniles, asegurando así la capacidad reproductiva de la especie.
El decreto establece un límite del 20% para la captura incidental destinada al comercio internacional. Este control se extiende a que todas las transacciones deben realizarse en puertos y aeropuertos autorizados, donde se aplicarán controles técnicos rigurosos y análisis obligatorios.
Las operaciones también deben alinearse con las normativas de la CITES, asegurando así la trazabilidad y legalidad del origen de las capturas. Además, la entrada de especies de tiburones en peligro de extinción ha sido bloqueada.
Estas medidas se han introducido en un contexto de creciente presión sobre los océanos debido a la pesca intensiva, subrayando el compromiso de Brasil con la protección de especies marinas y la regulación del comercio mundial de tiburones.
Con estas acciones, Brasil se establece como un líder en la defensa de la biodiversidad marina y en la implementación de normativas ambientales más estrictas.



