La Reserva Natural Municipal «Las Piedras» celebró esta semana el nacimiento de nuevos charitos de ñandú.
Este hito confirma el éxito del plan de restauración ecológica de especie emblemática.
Actualmente, los pequeños ejemplares de Rhea americana ya recorren los pastizales bajo el cuidado del macho adulto.
De esta forma, el ecosistema de la reserva recupera de a poco su equilibrio natural.
La Subsecretaría de Ambiente y Seguridad Alimentaria comunicó oficialmente la llegada de estas crías, conocidas como «charitos», que se desplazan por el predio protegido.
El ñandú es el ave más grande de América y alcanza hasta 1,40 metros de altura.
Aunque no vuela, esta especie nativa es un extraordinario corredor que forma parte del paisaje de Las Piedras desde 2022.

El ñandú fue rescatado del tráfico ilegal
El ñandú llegó a la reserva gracias al «Plan de Restauración de Ecosistemas», que permitió incorporar un grupo de 10 pichones rescatados del tráfico ilegal.
Esta intervención fue clave para que la especie pudiera establecerse y reproducirse en condiciones ideales.
La iniciativa demuestra que el trabajo de conservación y protección genera resultados concretos cuando se brindan las condiciones adecuadas: tranquilidad, alimento y espacio suficiente.
El rol único del macho en la crianza
La reproducción del ñandú representa un caso excepcional en el reino animal.
Durante el invierno, los machos compiten por formar su harén y posteriormente varias hembras depositan entre 10 y 30 huevos en un único nido.
Luego, el macho asume toda la responsabilidad desde ese momento.
Incuba los huevos durante 35 a 40 días, reduce al mínimo sus desplazamientos y alimentación para no abandonar el nido.
Una vez que nacen los charitos, el padre los cuida y protege durante los primeros seis meses de vida.
Esta conducta de crianza paterna es fundamental para la supervivencia de las crías.

La función ecológica clave del ñandú
El ñandú cumple un rol fundamental en el ecosistema como especie omnívora y oportunista. Su dieta incluye:
- Hojas, brotes y semillas
- Frutos silvestres
- Insectos diversos
- Pequeños reptiles y anfibios
Con esta alimentación variada, el ñandú controla poblaciones de insectos, dispersa semillas y contribuye al equilibrio del pastizal. Su presencia indica la salud del ecosistema y su capacidad de sostener fauna nativa.
El ñandú está protegido por ley
El ñandú está protegido por la Ley Nacional N° 22.421 de Conservación de la Fauna, el Decreto 666/97 y la normativa provincial de Entre Ríos.
Estas regulaciones prohíben su captura, tenencia, comercialización y traslado sin autorización.
La Subsecretaría de Ambiente recuerda a la comunidad que los ñandúes no pueden ser mascotas ni comprados o vendidos.
El incumplimiento debe denunciarse ante la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia (3446-15417362) o la Subsecretaría de Ambiente y Seguridad Alimentaria (3446-420443).
El nacimiento de estos charitos confirma que la Reserva Natural Las Piedras ofrece el hábitat adecuado para que una especie amenazada pueda reproducirse con éxito.
Es el resultado del esfuerzo conjunto por recuperar y proteger los ecosistemas nativos de la región.



