El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones le dio una nueva oportunidad a ocho monos capuchinos rehabilitados, como muestra de sus compromisos con la conservación de la biodiversidad.
Estos animales fueron liberados en el Parque Provincial Urugua-í, donde los ejemplares que lograron recuperarse de diferentes situaciones, de las que fueron víctimas, podrán vivir en las condiciones que realmente se merecen.
Esta liberación se llevó a cabo junto con la Fundación Ohana, una institución que trabaja en la recuperación y rehabilitación de fauna rescatada. Esta jornada representó el cierre de un proceso de meses de cuidados, atención veterinaria y adaptación, lo que fue fundamental para su reintroducción en la naturaleza.
Además de los monos, también se liberó una nutria, que ya se encuentra en su hábitat natural. Sin embargo, estos no fueron los únicos animales liberados este mes, ya que dos coatíes, dos loros Mataica, un tucán y una tortuga volvieron a sus hogares naturales luego de ser rescatados del mascotismo.

Un miembro fundamental de la selva
El mono capuchino se distingue por su coloración oscura y su pequeño tamaño, ya que no pesa más de cuatro kilos. Estos pueden encontrarse en las selvas tupidas y bosques altos que se encuentran entre el sur de Colombia y el norte de Argentina, como Jujuy, Salta y Misiones, aunque su presencia se destaca en el Parque Nacional El Rey, Salta.
Cuando se encuentran en su hábitat natural, es común verlos en pequeñas tropas o grupos familiares, integrado entre 8 y 20 individuos, encabezado por el macho dominante. Esto los lleva desarrollar ciertas habilidades sociales, dado que se vuelven territoriales, inteligentes y vivaces.
En cuanto a su alimentación, los monos capuchinos se alimentan de una amplia variedad de comidas, prefiriendo frutos, insectos, huevos y pequeños vertebrados.

¿Cuál es el estado de conservación del mono capuchino?
En Argentina, el mono capuchino se encuentra en peligro de extinción o categoría “vulnerable”, ya que al igual que mono aullador, la especie está desapareciendo como consecuencia de la destrucción descontrolada de los bosques.
Si bien, por el momento, sus poblaciones no enfrentan grandes amenazas, su conservación depende estrechamente de la preservación del ambiente y de la acción humana. Esto se debe a que esta es una de las especies de primates más comercializadas para ser usadas como mascota y como animal de experimentación en laboratorios.



