Tras un desafortunado hecho en el que lo atropellaron, rescataron, rehabilitaron y liberaron a un margay en Uruguay.
Se trata de un ejemplar de la especie Leopardus wiedii, que había sido atropellado en la Ruta 39 de Lavalleja en abril. Tras un proceso de recuperación que se extendió por casi cuatro meses, lograron regresarlo a su hábitat natural.
El ejemplar, una de las especies de felinos silvestres menos frecuentes de Uruguay, sufrió una fractura de fémur y un traumatismo de cráneo, lesiones que requirieron cirugía y un exhaustivo seguimiento veterinario.
El rescate del margay atropellado en Lavalleja
El caso comenzó cuando una vecina encontró al animal malherido cerca del límite con Aiguá y dio aviso a su hijo. Contactaron, según reportan los medios locales, a la organización Uruguay Fototrampeo, que coordinó un operativo de rescate con voluntarios y la autorización del Ministerio de Ambiente.
En abril, el felino fue trasladado de urgencia a la Facultad de Veterinaria en Montevideo, donde se constató la gravedad de su estado.

Allí se inició un proceso de rehabilitación que incluyó cirugía y cuidados especializados en la policlínica de fauna silvestre, liderada por los veterinarios Federico Golin, Daniela Izquierdo y Victoria Rohrer.
El regreso a la naturaleza del margay
Tras cuatro meses de tratamiento y monitoreo, el margay fue liberado nuevamente en su entorno natural. Uruguay Fototrampeo comunicó en redes sociales que el felino regresó “a donde pertenece”. Además, destacó que este resultado se logró gracias a una cadena de voluntades: desde la persona que lo encontró, hasta los profesionales y voluntarios que colaboraron en su recuperación.
También agradecieron la gestión de Valeria Uriarte, del Ministerio de Ambiente local, que facilitó las autorizaciones necesarias, y la ayuda de voluntarios que hicieron posible la logística del traslado.
Conservación y compromiso ciudadano
La organización subrayó que este caso demuestra que es posible lograr grandes avances en la conservación de fauna silvestre cuando existe compromiso comunitario.
«La conservación empieza ahí, en esa primera decisión de involucrarse», expresaron desde las redes. «Cada uno puede aportar desde su lugar: apoyando a los equipos que trabajan con fauna silvestre, eligiendo la educación antes que la indiferencia, compartiendo información que concientice, o simplemente actuando cuando la naturaleza lo necesita», sostuvieron.

Además, remarcaron que la protección comienza en las pequeñas acciones: dar aviso en emergencias, apoyar equipos de rescate o difundir información sobre especies vulnerables.
El margay, también conocido como tigrillo, es un felino nativo de América del Sur que habita principalmente en áreas boscosas. En Uruguay su presencia es poco frecuente, lo que convierte este rescate y rehabilitación en un hito significativo para la conservación de la biodiversidad del país.



