La detección de ballenas muertas en costas mexicanas se ha convertido en un fenómeno recurrente para las autoridades ambientales.
Desde 2013 hasta 2025, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha registrado 149 casos de varamientos de cetáceos sin vida, atendidos bajo el Protocolo Nacional de Atención para Varamiento de Mamíferos Marinos, publicado por la Semarnat en junio de 2014.
Principales zonas de incidencia: Baja California Sur encabeza los registros
Según datos oficiales obtenidos por transparencia, los estados con mayor número de varamientos son:
- Baja California Sur: 74 casos
- Sinaloa: 29 casos
- Baja California: 21 casos
- Nayarit: 14 casos
- Chiapas y Sonora: 3 casos cada uno
- Yucatán: 2 casos
- Colima, Jalisco y Michoacán: 1 caso cada uno
Estos eventos requieren intervención especializada, tanto para la disposición final de los restos como para la investigación de las causas de muerte.
Protocolo nacional: aplicación obligatoria en todo el territorio
El Artículo 1 del protocolo establece que su aplicación es obligatoria para autoridades federales, estatales y municipales, así como para grupos voluntarios de apoyo.
La Semarnat, a través de la Profepa, coordina su ejecución, con participación de otras dependencias según competencia.
El protocolo contempla disposición segura de los restos, ya sea mediante entierro controlado o deposición en el fondo marino, siempre bajo criterios técnicos y sanitarios.

Causas de muerte en las ballenas: actividad humana como factor recurrente
Varios reportes oficiales documentan indicios de daño antropogénico:
- Enero 2013: Ballena gris cría hallada en San Lázaro, Baja California Sur, con marcas de ceñimiento por cabo de pesca
- Diciembre 2021: Ballena jorobada varada en Cabo San Lucas con heridas compatibles con propela de embarcación
- Septiembre 2018: Cachalote enano (Kogia sima) encontrado en Las Pacas, con mandíbula fracturada, embrión en desarrollo y signos de ahogamiento por desnutrición severa
Estos estudios permiten determinar causas de muerte, evaluar impactos humanos y mejorar las estrategias de prevención y atención.
Disposición final: salud pública y protección ambiental como prioridades
Dependiendo del estado del cuerpo y las condiciones del entorno, los restos de ballenas pueden ser:
- Enterrados en zonas controladas
- Depositados en el fondo marino
- Analizados mediante necropsias científicas
Estas acciones buscan evitar afectaciones a la salud pública, preservar el ambiente costero y generar conocimiento técnico sobre la especie y su estado de conservación.
Un desafío interinstitucional y comunitario
La gestión de estos eventos implica:
- Equipos técnicos capacitados en necropsia y manejo de fauna marina
- Cooperación entre dependencias ambientales, portuarias y turísticas
- Participación ciudadana en la detección y reporte de varamientos
Cada hallazgo es una oportunidad para mejorar la respuesta institucional, fortalecer la investigación científica y sensibilizar sobre el impacto humano en la vida marina.



