Luego de casi 40 años sin registros, la nutria gigante volvió a habitar los humedales argentinos. En el Gran Parque Iberá, en Corrientes, una familia compuesta por cuatro ejemplares fue liberada como parte de un ambicioso programa de restauración ecológica.
Se trata de la primera reintroducción de esta especie en un ecosistema donde había desaparecido por completo. Así, el acontecimiento marca un hito para la conservación regional y posiciona al país en la agenda global de recuperación de fauna.
Además, el proyecto es resultado de más de ocho años de trabajo articulado entre organismos públicos, científicos y organizaciones ambientales. De este modo, se consolida una estrategia de recuperación basada en la cooperación internacional.

Un proceso científico que permitió recuperar comportamientos naturales antes de la liberación
La familia está integrada por una pareja reproductora y sus dos crías, nacidas en cautiverio. Sin embargo, antes de su liberación, los animales atravesaron un proceso de adaptación en recintos especiales dentro del Parque Nacional Iberá.
En ese entorno controlado, desarrollaron habilidades esenciales como la pesca, la defensa del territorio y el cuidado de las crías. Por consiguiente, estas conductas resultaron claves para aumentar las probabilidades de supervivencia en libertad.
Posteriormente, el 30 de junio de 2025, los ejemplares fueron liberados en la Laguna Paraná. Desde entonces, su evolución es monitoreada mediante tecnologías de seguimiento y estudios ambientales.
Asimismo, el proyecto incluye evaluaciones constantes del ecosistema, lo que permite medir el impacto de la especie en el equilibrio del humedal.
Un depredador clave que contribuye al equilibrio de los ecosistemas acuáticos
La nutria gigante es el mamífero acuático más grande de Sudamérica y cumple un rol ecológico fundamental. Su dieta basada principalmente en peces regula las poblaciones y evita desequilibrios en la cadena alimentaria.
En consecuencia, su ausencia durante décadas alteró el funcionamiento natural de estos ambientes. Por ello, su reintroducción no solo implica recuperar una especie, sino también restaurar procesos ecológicos esenciales.
Además, al tratarse de una especie social, su presencia favorece dinámicas complejas dentro del ecosistema. Esto fortalece la biodiversidad y mejora la resiliencia frente a cambios ambientales.
Por otra parte, su retorno también genera oportunidades para el desarrollo del ecoturismo, promoviendo economías locales sostenibles.

Las causas de su desaparición en Argentina y su actual estado de conservación
La nutria gigante desapareció del país hacia 1986, principalmente debido a la caza intensiva. Su comportamiento diurno y su escasa capacidad de evasión la convirtieron en un blanco fácil para los cazadores.
A esto se sumó la degradación de su hábitat, producto de la expansión humana, la contaminación de los ríos y la pérdida de humedales. En consecuencia, la especie no logró sostener poblaciones viables en el territorio.
Actualmente, se encuentra clasificada en peligro de extinción a nivel global. Por lo tanto, su recuperación depende de acciones coordinadas que combinen protección ambiental, investigación científica y participación comunitaria.
En este sentido, el caso del Iberá demuestra que la conservación activa puede revertir procesos de extinción local. Sin embargo, el desafío a futuro será garantizar condiciones sostenidas para que estas poblaciones crezcan y se consoliden.
Así, el regreso de la nutria gigante no solo simboliza una victoria ambiental, sino también una oportunidad para repensar la relación entre sociedad y naturaleza en clave de restauración y equilibrio.



