México conmemora una década de esfuerzos ambientales para la conservación en el Golfo de California. La empresa pionera en acuacultura regenerativa Santomar celebra el décimo aniversario de “Totoabas a la Mar”.
Se trata de una iniciativa emblemática que busca restaurar la población de Totoaba macdonaldi, una especie endémica y vulnerable de la zona.
La totoaba, uno de los peces más grandes de la región, está en veda desde hace más de 30 años debido a la drástica reducción de su población.
El trabajo de Sotomar en el Golfo de California: por la conservación de la totoaba
Clasificada como “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Su situación refleja los desafíos de la biodiversidad marina frente a la sobrepesca, el tráfico ilegal y el deterioro de hábitats costeros.
Frente a este panorama, el programa “Totoabas a la Mar” fue clave para impulsar la regeneración de esta especie mediante un modelo de acuacultura regenerativa, tecnología sustentable y participación comunitaria.

Desde su lanzamiento en 2015, el proyecto ha logrado liberar más de 270.000 ejemplares juveniles de totoaba en su ecosistema natural, en el Mar de Cortés, fortaleciendo su repoblación y creando conciencia ambiental en las comunidades costeras.
“Este décimo aniversario es un momento de profunda reflexión y compromiso renovado. Hemos visto cómo la liberación de totoabas no solo regenera el ecosistema, sino que transforma el vínculo entre las personas y el mar”, expresó Pablo Konietzko, director ejecutivo de Santomar.
Además de sus impactos ecológicos, “Totoabas a la Mar” contribuyó a modificar la percepción social sobre esta especie marina. Lo que antes se veía exclusivamente como un recurso económico, hoy se valora como símbolo de regeneración ecológica y cultural.
La campaña promovió una nueva cultura de educación ambiental marina, especialmente entre las infancias.
La liberación anual de ejemplares de totoaba se ha convertido en una ceremonia colectiva que reúne a niñas, niños, familias y autoridades en una cadena humana de conciencia ambiental.

Este 2025, Santomar convoca a más actores —gobiernos, organizaciones, instituciones educativas y ciudadanía— a sumarse al movimiento regenerativo, destacando que restaurar los océanos es una misión global.
“Si logramos devolverle la salud al Mar de Cortés, podemos hacerlo en cualquier parte del mundo”, concluyó Konietzko.



