Con sus orejas puntiagudas, ojos ámbar y pelaje moteado, Mitsuo es un lince rojo (Lynx rufus) de 11.3 kilos que hoy vive en Selva Teenek, un centro de rescate y rehabilitación de fauna silvestre ubicado en la huasteca potosina.
Su historia refleja los riesgos del tráfico de especies silvestres y la importancia de contar con espacios especializados para su atención.
Captura, mutilación y entrega: el inicio de una historia marcada por el maltrato
Se cree que Mitsuo nació en la región de Tamuín-Ébano, en el centro de México.
Fue capturado durante su primer año de vida por personas que intentaron tenerlo como mascota, llegando incluso a extraerle los colmillos, lo que casi le provoca la muerte por hemorragia.
Posteriormente fue regalado a un militar, quien lo entregó a la PROFEPA en diciembre de 2018.
Selva Teenek: refugio para especies silvestres mexicanas
Mitsuo fue trasladado a Selva Teenek, una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) autorizada por SEMARNAT, que desde 2016 atiende a los seis félidos silvestres de México:
- Jaguar (Panthera onca)
- Puma (Puma concolor)
- Ocelote (Leopardus pardalis)
- Margay (Leopardus wiedii)
- Jaguarundi (Herpailurus yagouaroundi)
- Lince rojo (Lynx rufus)
Hoy, Mitsuo es uno de los 42 residentes permanentes del centro, que también alberga osos hormigueros, venados, búhos y patos pijije, entre otras especies.
Tráfico de linces rojos: una amenaza persistente
Aunque el lince rojo no está catalogado como especie en peligro de extinción, su venta como mascota es una práctica común.
En los últimos 10 años, se han asegurado ejemplares en Puebla, Sinaloa, Michoacán, Ciudad de México, Baja California, Jalisco, Guerrero, Sonora y Durango, entre otros estados.
Campañas como #TuCasaNoEsSuCasa, lanzada por la PROFEPA en 2024, buscan concientizar sobre el daño que implica domesticar fauna silvestre.
Zora: la lince que no pudo volver a la selva
En agosto de 2024, Zora, una cachorra de lince rojo, fue rescatada por Balam Foundation tras ser ofrecida como gato doméstico en redes sociales.
Aunque se intentó rehabilitarla para su liberación, no mostró conducta salvaje y desarrolló cáncer de piel. Fue trasladada a León para recibir tratamiento, pero falleció en julio de 2025 tras una eutanasia humanitaria.
“La naturaleza es sabia… y entendimos que prolongar su lucha era prolongar su sufrimiento”, comunicó Selva Teenek.

Nuevos linces en rehabilitación: esperanza en medio del tráfico
En junio de 2025, tres linces recién nacidos fueron raptados de su madriguera en Rioverde, San Luis Potosí, con la intención de venderlos como mascotas.
La policía municipal identificó al responsable y los entregó a la PROFEPA, que los trasladó a Selva Teenek por falta de espacios gubernamentales.
Actualmente:
- Comen con biberón
- Ya pasaron dos etapas de desparasitación
- Se limita el contacto humano para evitar impronta
- Se espera que desarrollen aversión a los humanos y habilidades de caza
Si cumplen con los criterios etológicos, serán liberados entre los 9 y 12 meses de edad.
Rehabilitación con propósito: devolverlos al ecosistema
“Si se acaba el puma o el jaguar, hay un desequilibrio muy grave en los ecosistemas”, advierte Ena Buenfil, fundadora de Selva Teenek.
La liberación de animales rehabilitados no solo es posible, sino necesaria para restaurar el equilibrio natural. Para ello, se evalúan:
- Conductas de aversión al humano
- Capacidad de cazar y consumir presas vivas
- Adaptación a biosimuladores que recrean su hábitat
Educación ambiental: clave para frenar el tráfico de fauna
“No sé si es ignorancia o ego, pero ¿por qué quieren tener un lince como mascota?”, cuestiona la veterinaria Alondra Valencia.
En México, falta educación ambiental y conciencia sobre el rol ecológico de cada especie. La conservación no depende solo de refugios y autoridades, sino de una ciudadanía informada y comprometida.
Foto de portada: Lizeth Ovando



