Los dos osos y una tigresa que permanecían en el predio del ex Zoológico de Luján fueron finalmente trasladados a santuarios especializados en Europa. El operativo fue coordinado por la organización Four Paws International junto con el municipio local.
Los traslados se concretaron durante la última semana y representan un avance significativo en el proceso de rescate de los animales que permanecían en el establecimiento. El predio había sido clausurado años atrás debido a denuncias por maltrato animal.
Además, el traslado forma parte de un programa internacional de protección y rehabilitación de fauna silvestre. La iniciativa busca que los animales recuperen comportamientos naturales en espacios amplios y adaptados a sus necesidades biológicas.

Osos rescatados viajan hacia un santuario natural en Europa
Los osos Gordo y Florencia llegaron a Europa el 25 de febrero tras un largo viaje aéreo. Luego del aterrizaje, fueron trasladados desde Sofía hasta el santuario de Belitsa, en Bulgaria, donde comenzó su proceso de adaptación.
Durante el traslado, ambos animales permanecieron despiertos y no fue necesario sedarlos. Esto permitió que el viaje se realizara con menor estrés y con un monitoreo constante por parte de especialistas en bienestar animal.
Una vez instalados en el santuario, los osos fueron liberados en un área protegida y controlada. Allí permanecerán bajo supervisión mientras se adaptan progresivamente a un entorno más cercano a su hábitat natural.
El objetivo de los especialistas es revertir, en la medida de lo posible, los hábitos adquiridos durante años de cautiverio. Por ello, el proceso incluye observación diaria y estímulos para fomentar conductas propias de la especie.
La tigresa Flora inicia una nueva vida en un santuario de grandes felinos
En paralelo, la tigresa Flora fue trasladada en avión hacia Países Bajos. Tras aterrizar en el aeropuerto de Schiphol, fue recibida por el equipo del santuario que la albergará de manera permanente.
El traslado también se realizó sin anestesia y con monitoreo veterinario constante. La tigresa era considerada un caso prioritario debido a problemas en sus garras que afectaban su movilidad.
Al llegar al recinto de adaptación, Flora comenzó rápidamente a explorar su nuevo entorno. En pocos minutos se desplazó por el espacio, interactuó con estructuras naturales y aceptó alimento ofrecido por sus cuidadores.
Estos comportamientos iniciales fueron considerados positivos por el equipo del santuario, que continuará evaluando su estado de salud y su adaptación al nuevo hábitat.

El cierre del zoológico de Luján y el destino de los animales
El ex Zoológico de Luján fue clausurado en septiembre de 2020 tras múltiples denuncias por maltrato animal. Posteriormente, el predio dejó de funcionar de manera definitiva durante la pandemia.
Durante los años posteriores, algunos cuidadores permanecieron en el lugar intentando alimentar a los animales que todavía habitaban el establecimiento. Para ello se utilizaban donaciones provenientes de campos cercanos a Luján.
A pesar de los rescates realizados, aún permanecen en el predio cerca de 60 ejemplares de felinos y otras especies como dromedarios, cebras, monos y un chimpancé. Organizaciones ambientalistas sostienen que el objetivo final es reubicar progresivamente a todos los animales en santuarios o centros de conservación.
El traslado de los osos y la tigresa marca un paso importante en ese proceso. Además, refuerza el debate global sobre el rol de los zoológicos y la necesidad de avanzar hacia modelos de conservación más éticos y sostenibles para la fauna silvestre.



