El estado de Sao Pablo, Brasil, habilitó que las mascotas puedan ser enterradas junto a sus dueños. La medida alcanza a perros, gatos y otros animales de compañía.
La norma fue promulgada por el gobernador Tarcísio de Freitas tras su aprobación legislativa en diciembre. De este modo, se reconoce formalmente el lazo afectivo entre tutores y animales.
La legislación fue denominada “Ley Bob Coveiro”. El nombre alude a un perro que vivió durante diez años en un cementerio de Taboão da Serra hasta ser sepultado junto a su dueña.
A partir de ahora, cada municipio deberá reglamentar la implementación. Además, los costos serán asumidos por las familias titulares de las sepulturas. En cementerios privados podrán fijarse reglas propias. Sin embargo, deberán respetar el marco legal estadual vigente.

Brasil y la dimensión ambiental del vínculo con mascotas
Brasil es el cuarto país con mayor población de animales de compañía. Según la Asociación Brasileña del Sector, existen 141,6 millones de mascotas.
Entre ellas se contabilizan 55,1 millones de perros y 24,7 millones de gatos. También hay 19,4 millones de peces y 40 millones de aves.
Este escenario plantea desafíos ambientales en ciudades densamente pobladas. Por ello, surgen debates sobre bienestar animal, gestión de residuos y espacios verdes.
La nueva norma dialoga con una cultura urbana que integra a los animales en la vida cotidiana. Así, las políticas públicas comienzan a incorporar una perspectiva más inclusiva.
Ciudades que se destacan por ser petfriendly
En América Latina, Sao Pablo se posiciona como una de las metrópolis más petfriendly. Cuenta con parques, veterinarias y servicios especializados en expansión.
En Argentina, Buenos Aires amplió plazas y espacios de recreación para perros. Asimismo, promueve campañas de tenencia responsable. En Norteamérica, Vancouver se destaca por su planificación verde y áreas caninas. Además, integra senderos naturales aptos para mascotas.
En Europa, Madrid y París permiten el ingreso de animales en transporte público bajo ciertas condiciones. Esto refuerza un modelo urbano más inclusivo.
Estas ciudades combinan infraestructura, regulación y educación ambiental. Por lo tanto, consolidan un enfoque que vincula bienestar animal y sostenibilidad.

Hacia una convivencia urbana más sostenible
La decisión en Sao Pablo refleja un cambio cultural profundo. Las mascotas ya no son consideradas elementos accesorios, sino parte del núcleo familiar.
Sin embargo, la integración debe ir acompañada de responsabilidad ecológica. La gestión adecuada de residuos y el respeto por la biodiversidad urbana resultan esenciales.
En consecuencia, las políticas petfriendly requieren planificación integral. Solo así podrán equilibrar afecto, salud pública y conservación ambiental.
El debate abierto por esta ley trasciende lo simbólico. También interpela a las ciudades sobre cómo construir entornos más empáticos y sostenibles.



