Una acción coordinada entre la policía y autoridades municipales permitió desarticular un criadero ilegal de perros en pleno centro de Jesús María. El operativo, que se llevó a cabo bajo orden judicial, expuso una red de reproducción animal en condiciones alarmantes.
Durante el allanamiento, se encontraron 30 perros de diversas razas encerrados en espacios reducidos, sin acceso adecuado a higiene, atención veterinaria ni alimento suficiente. Entre los animales rescatados había 28 salchichas, un caniche y un chihuahua.
Todos presentaban síntomas de enfermedad, estrés y desnutrición. Esta situación representa una violación directa a la Ley Nacional de Protección de los Animales y generó la intervención urgente de las autoridades.
Los ejemplares quedaron bajo la tutela de la Fiscalía local, que evaluará su estado de salud y definirá el destino legal de los responsables.

Criadero ilegal: una amenaza silenciosa
El caso de Jesús María refleja una problemática creciente: la proliferación de criaderos ilegales que explotan a los animales con fines comerciales, sin contemplar su bienestar físico ni emocional.
Estos sitios suelen operar en la clandestinidad, escondidos en zonas urbanas o rurales, y producen camadas en cadena para abastecer el mercado informal. Las hembras son forzadas a reproducirse continuamente, muchas veces hasta el agotamiento.
Además del sufrimiento directo que generan, los criaderos clandestinos pueden propagar enfermedades infecciosas, contribuir a la sobrepoblación canina y perpetuar prácticas de consumo irresponsables.

Riesgos y consecuencias de los lugares clandestinos
Los criaderos clandestinos no solo vulneran la integridad de los animales. También representan un riesgo para la salud pública, ya que pueden ser focos de parásitos, virus y bacterias transmisibles.
El hacinamiento y la falta de control veterinario favorecen la aparición de patologías que, en algunos casos, pueden alcanzar a otros animales o incluso a personas.
Combatir estas prácticas requiere no solo la acción del Estado, sino también un cambio cultural profundo en relación con la adopción responsable y el consumo consciente de mascotas.



