En el valle de Los Chillos, en las afueras de Quito, un coro de ranas marca el pulso de un ecosistema en recuperación. Allí funciona Wikiri Sapoparque, un espacio impulsado por el Centro Jambatu que se convirtió en un bastión para la conservación de anfibios en Ecuador.
Sin embargo, este esfuerzo surge en un contexto complejo. Aunque el país alberga 709 especies de ranas, más de 400 enfrentan algún grado de amenaza, lo que refleja la fragilidad de estos ecosistemas.
Además, la iniciativa busca acercar la ciencia a la sociedad, promoviendo la educación ambiental y la participación ciudadana como herramientas fundamentales para la conservación.

Un refugio para la biodiversidad: educación, ciencia y conservación en el corazón del valle de Los Chillos
El parque alberga cerca de 70 especies de ranas, de las cuales 35 forman parte de programas científicos. En este sentido, combina investigación, reproducción en cautiverio y divulgación ambiental.
Por otro lado, el espacio también cumple una función educativa. De este modo, permite que visitantes comprendan la importancia de los anfibios como indicadores de la salud de los ecosistemas.
Asimismo, algunas especies se integran a circuitos legales de comercio internacional. Esto busca reducir la presión del tráfico ilegal, una de las principales amenazas para estos animales.
Especies al borde de la extinción: reintroducción y monitoreo en territorios amenazados
Entre las acciones más destacadas se encuentra la reintroducción de la rana hocicuda de Íntag, que había sido considerada extinta durante décadas. Su redescubrimiento en 2016 marcó un punto de partida para su recuperación.
No obstante, sus poblaciones naturales se ubican en áreas atravesadas por concesiones mineras. Por ello, se desarrollan programas de liberación controlada en zonas más seguras.
Además, el seguimiento diario en campo permite evaluar su adaptación. Así, el éxito del proceso no solo depende de la supervivencia, sino también de su capacidad de reproducirse en libertad.

Amenazas persistentes: enfermedades, infraestructura y presión humana sobre los anfibios
El declive de estas especies responde a múltiples factores. En primer lugar, el cambio climático altera las condiciones de humedad y temperatura necesarias para su desarrollo.
A esto se suma el impacto del extractivismo, especialmente la minería, que degrada hábitats clave. Asimismo, la construcción de infraestructuras fragmenta los ecosistemas.
Por otra parte, enfermedades como el hongo quitridio provocaron colapsos poblacionales. En consecuencia, muchas especies desaparecieron incluso antes de ser estudiadas en profundidad.
Causas del peligro y beneficios del santuario para la conservación de anfibios en Ecuador
Las principales causas que llevaron a estas especies al borde de la extinción incluyen la pérdida de hábitat, la contaminación, el cambio climático y el tráfico ilegal. Estos factores actúan de forma simultánea, agravando la crisis.
Frente a este panorama, el santuario ofrece múltiples beneficios. Por un lado, permite reproducir especies en condiciones controladas, asegurando su supervivencia.
Por otro, facilita investigaciones científicas clave para comprender su biología y amenazas. Finalmente, impulsa la educación ambiental, generando conciencia sobre la importancia de proteger la biodiversidad.
En síntesis, Wikiri Sapoparque representa una respuesta concreta ante la crisis ambiental que afecta a los anfibios en Ecuador. Aunque los desafíos persisten, la articulación entre ciencia, educación y conservación abre una esperanza para estas especies en peligro.



