El desierto de Atacama suma una pieza estratégica a su mapa astronómico: se trata de un observatorio que marcará un antes y un después en la exploración del universo de alta energía.
Es que la cacería de rayos gamma más grande jamás emprendida tendrá su epicentro austral en Paranal, donde el 17 de diciembre de 2025 se colocó la primera piedra del Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO).
La instalación se ubicará a 10 kilómetros al sureste del observatorio de Paranal.
Allí completará el ecosistema científico que ya incluye el Very Large Telescope y prepara el Extremely Large Telescope.
Xavier Barcons, director general del Observatorio Europeo Austral (ESO), destacó que Paranal es «un lugar con los cielos más prístinos«.

Cómo funciona la detección de rayos gamma en el desierto de Atacama
Los rayos gamma no llegan al suelo como la luz visible. Cuando un fotón gamma entra en la atmósfera terrestre, desencadena una cascada de partículas que produce un destello brevísimo de radiación Cherenkov.
Esa señal, que dura apenas una fracción de segundo, permite reconstruir el evento original.
El CTAO cubrirá un rango energético desde 20 gigaelectronvoltios hasta 300 teraelectronvoltios. Estos niveles superan en miles de millones de veces la energía de la luz visible.
Para lograrlo, el observatorio empleará tres tipos de telescopios optimizados para diferentes tramos del espectro.
La configuración prevista en el sur superará los 50 telescopios. Esta densidad instrumental representa un salto de escala respecto a los observatorios actuales de rayos gamma.
Qué fenómenos cósmicos se estudiarán
El nuevo observatorio perseguirá señales asociadas a procesos extremos del cosmos. Su programa científico se organiza en tres grandes áreas:
- Investigar el origen y el papel de partículas cósmicas relativistas
- Sondear entornos extremos como agujeros negros y estrellas de neutrones
- Explorar fronteras de la física con búsquedas indirectas de materia oscura
El universo de alta energía funciona como un laboratorio natural. Allí la materia y la radiación alcanzan condiciones que ningún experimento terrestre puede reproducir de forma comparable.
Los rayos gamma complementan la detección de ondas gravitacionales y neutrinos.
Esta astronomía multimensajero permite interpretar eventos violentos y transitorios con mayor precisión. El CTAO aportará esa capa de información en un marco coordinado con otras instalaciones.

Un proyecto con dimensión global
El CTAO se desplegará en dos ubicaciones. Una en Chile y otra en La Palma, en el Observatorio del Roque de los Muchachos.
Esta arquitectura «a dos cielos» permite observar con continuidad y cubrir todo el firmamento.
El inicio de los trabajos de cimentación involucra un consorcio de empresas locales. Los primeros telescopios estarán operativos antes de finales de 2026.
«Ahora estamos convirtiendo un sueño en realidad«, afirmó Stuart McMuldroch, director general del CTAO.
El observatorio generará cientos de petabytes al año. Operará bajo principios de ciencia abierta, con acceso público a productos científicos de alto nivel.
El modelo reserva un 10 por ciento del tiempo de observación para científicos chilenos.
Chile consolida así su posición como polo global de astronomía. El CTAO sitúa en Atacama una infraestructura que conecta la investigación fundamental con capacidades tecnológicas avanzadas.
Desde cámaras ultrarrápidas hasta sistemas de tratamiento de datos a gran escala.



