Hasta hace poco, la presencia de ballenas jorobadas en el litoral de la Patagonia se consideraba una rareza.
Los mapas históricos señalaban que, tras reproducirse en Brasil, estas especies migraban directamente hacia la Antártida por rutas oceánicas profundas. Sin embargo, un hallazgo del Proyecto Patagonia Azul en Chubut ha cambiado esa percepción, revelando que las jorobadas utilizan áreas costeras argentinas como parte de su ciclo migratorio.
Avistamientos y marcaje satelital
El biólogo Lucas Beltramino, quien inició sus trabajos en 2019, notó que los avistamientos se multiplicaban. Al cruzar imágenes con la plataforma global Happywhale, el equipo comprobó que los mismos individuos habían sido registrados en Brasil, la Antártida y el Canal Beagle.
Para comprender mejor sus desplazamientos, se diseñó un proyecto de marcaje satelital en conjunto con la Universidad de California. En enero se colocaron transmisores a tres ballenas jorobadas. Dos dispositivos se desprendieron tras un período de residencia alimentaria en el Parque Provincial Patagonia Azul y Puerto Visser, pero el tercero siguió enviando información vital.
Rutas y comportamiento migratorio
Los datos mostraron que la ballena marcada avanzaba hasta 200 km diarios hacia el sur, hasta llegar a una nueva zona de alimentación en la Antártida. Paralelamente, investigadores en las Orcadas del Sur avistaron otros ejemplares previamente registrados en Chubut, confirmando la conexión entre ambas regiones.
El análisis de más de cuatro años de muestreo permitió establecer una estacionalidad clara: la presencia de jorobadas en Patagonia comienza a fines de octubre o principios de noviembre y se extiende hasta marzo, con un pequeño pico de avistamientos en mayo.

Importancia de las áreas protegidas
Los científicos destacan que la prolongada estadía de las ballenas en el Parque Provincial Patagonia Azul es crucial para su conservación.
Estas aguas, aún sin protección legal plena, ofrecen alimento que impacta directamente en la reproducción y supervivencia de la especie.
Implicaciones ecológicas
El hallazgo demuestra que las ballenas jorobadas no solo transitan por rutas oceánicas profundas, sino que también dependen de ecosistemas costeros clave en su migración. Esto refuerza la necesidad de:
- Ampliar áreas marinas protegidas en la Patagonia.
- Monitorear poblaciones con tecnología satelital para comprender mejor sus desplazamientos.
- Promover políticas de conservación que integren la ciencia con la gestión territorial.
La presencia recurrente de ballenas jorobadas en la Patagonia redefine el mapa migratorio del Atlántico Sur y subraya el rol vital de las áreas marinas protegidas. Este hallazgo no solo aporta conocimiento científico, sino que también plantea un desafío: garantizar que estos espacios de alimentación se conserven para asegurar el futuro de una especie emblemática de los océanos.



