Ciencia en América Latina 2026: México aumenta su inversión mientras el resto de la región enfrenta recortes y estancamiento

El año 2026 se perfila como un período complejo para la ciencia en América Latina. Con la excepción de México, que proyecta un aumento significativo en sus presupuestos, la mayoría de los países enfrenta estancamiento o recortes en la inversión destinada a ciencia, tecnología e innovación (CTI).

Mientras Uruguay, Bolivia y Chile mantendrán sus presupuestos sin cambios relevantes, Perú y Brasil experimentarán ligeras disminuciones. En el caso de Argentina, la situación es crítica: la inversión alcanza mínimos históricos, lo que anticipa un nuevo éxodo científico.

La excepción mexicana

México se aparta de la tendencia regional con un incremento del 11 % en su presupuesto para ciencia y tecnología. El monto total pasará de US$ 1.840 millones en 2025 a US$ 2.000 millones en 2026.

La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), creada en 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum, verá un aumento de más del 800 % en su presupuesto exclusivo: de US$ 16 millones a US$ 148 millones.

Los fondos se destinarán a proyectos estratégicos como:

  • Prototipos de autos eléctricos compactos.
  • Desarrollo de semiconductores y supercomputadoras para análisis climático, sanitario y de seguridad.
  • Satélites de observación en órbita terrestre baja para ampliar la conectividad rural y monitorear riesgos.

Sin embargo, el presupuesto mexicano para CTI sigue estancado en 0,2 % del PIB, muy por debajo del 1 % reclamado históricamente por la comunidad científica.

Brasil: el gigante con restricciones

Brasil, históricamente el país que más invierte en la región (cerca del 1 % del PIB), consolidará en 2026 un escenario de financiamiento público restringido.

El Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) tendrá un presupuesto de R$ 1,7 mil millones, una reducción de R$ 132,6 millones respecto a 2025. Según la SBPC, la ciencia representa apenas el 0,35 % del presupuesto nacional, frente al 3,35 % destinado a educación.

Perú y Bolivia: retrocesos y mínimos históricos

En Perú, el Concytec sufrirá una reducción del 10,1 % respecto a 2025, interrumpiendo la recuperación iniciada en 2013. Históricamente, el país ha destinado entre 0,12 % y 0,18 % del PIB a I+D, apenas un tercio del promedio latinoamericano.

En Bolivia, bajo la presidencia de Rodrigo Paz, se espera que la inversión en CTI se mantenga en torno al 0,06 % del PIB, el nivel más bajo de Sudamérica. Expertos advierten la necesidad de generar un círculo virtuoso entre políticas públicas, ciencia e innovación para fortalecer el sistema nacional.

Ciencia en América Latina
En 2026, la ciencia en América Latina enfrenta desafíos significativos.

Uruguay y Chile: estabilidad con incertidumbre

En Uruguay, la ciencia ganó relevancia institucional al convertirse en una Secretaría directamente subordinada a la Presidencia. La comunidad científica reclama una ley de ciencia y un aumento progresivo hasta alcanzar el 1 % del PIB en 2032. Actualmente, la inversión ronda el 0,4 % del PIB.

En Chile, la llegada al poder de José Antonio Kast genera incertidumbre sobre el futuro de la inversión en CTI, aunque se espera mantener los recursos en 2026. El país invierte alrededor del 0,4 % del PIB, lejos de la meta del 1 % prometida en gobiernos anteriores. Persisten problemas estructurales como el centralismo, que concentra recursos en pocas universidades.

Argentina: mínimos históricos y éxodo científico

La situación más crítica se registra en Argentina, donde la inversión cayó al 0,14 % del PIB, el nivel más bajo en décadas. La ley que establece un aumento progresivo hasta el 1 % en 2032 está siendo ignorada.

Los salarios de los científicos se redujeron un 35 %, y los equipos de investigación enfrentan riesgo de desintegración. Según especialistas del Conicet, el país atraviesa un “desastre comparado incluso con sus vecinos regionales”.

Una visión estratégica ausente para la ciencia en América Latina

El especialista Benjamín Marticorena advierte que la falta de inversión responde a la ausencia de una visión estratégica en las élites políticas latinoamericanas. La ciencia, la tecnología y la innovación no han sido incorporadas como factores de desarrollo humano integral, lo que perpetúa el estancamiento y el desmantelamiento de recursos.

El 2026 se perfila como un año de contrastes para la ciencia en América Latina: mientras México apuesta por proyectos estratégicos, la mayoría de los países enfrenta recortes, estancamiento o mínimos históricos. Sin una visión política que priorice la ciencia como motor de desarrollo, la región corre el riesgo de profundizar su dependencia tecnológica y perder capital humano valioso.

Por Aleida Rueda, Rodrigo de Oliveira Andrade, Zoraida Portillo y Martín De Ambrosio/ SciDev.Net

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