Un equipo internacional de investigadores logró un descubrimiento histórico al hallar restos de un océano que existió hace 23 millones de años en el continente blanco.
El hallazgo se produjo tras completar una compleja perforación de 500 metros de profundidad bajo la densa capa de hielo de la Antártida, alcanzando sedimentos que han permanecido ocultos durante eras geológicas.
Los análisis de las muestras extraídas revelaron la presencia de fósiles marinos y microorganismos que confirman que, en el pasado, la región estuvo cubierta por aguas marinas antes de la formación definitiva de la calota de hielo.
Este estudio es fundamental para comprender la evolución climática de nuestro planeta y cómo las variaciones en las temperaturas globales afectaron el nivel del mar en el pasado.
El proyecto, que involucró el uso de tecnología de perforación de vanguardia, permite a los geólogos reconstruir la historia ambiental de la Antártida con una precisión sin precedentes.
Los científicos advierten que estos datos son vitales para predecir el comportamiento futuro de los glaciares frente al actual escenario de calentamiento global, ya que el retroceso del hielo podría exponer nuevamente ecosistemas que han estado aislados por millones de años.
¿Quién llevó adelante la perforación y por qué?
La perforación fue llevada a cabo por investigadores vinculados al Relevamiento Antártico Británico (British Antarctic Survey) en colaboración con universidades europeas y norteamericanas, en el marco de un proyecto científico orientado a reconstruir la historia climática de la Antártida.



