Científicos usan hongos para crear chips biodegradables

Una investigación realizada por científicos de la Universidad Johannes Kepler, en Austria, logró crear chips para computadoras usando hongos como material primario para el traslado de impulsos eléctricos y la formación de circuitos.

El desarrollo de estos componentes utilizando materiales biodegradables en lugar del plástico desechable y contaminante, no solo evitaría un perjuicio al medio ambiente sino que además, se podría reducir los costos de creación de nuevos componentes y facilitaría el reemplazo de otros pues los chips no son 100 % hongos sino también, tienen componentes hechos de plástico y metal.

Según el análisis, publicado en la página web Science Advances, los hongos se pueden utilizar para sistemas como un módulo Bluetooth y sensores de humedad y proximidad, lo que prueba su utilidad para varios productos.

Los investigadores utilizaron la piel del Ganoderma Lucidum, una especie que además de reproducirse en todo el mundo, suele encontrarse en árboles y ha sido usado en la medicina.

Como resultado, se pudo crear una placa de grosor similar a la de una hoja de papel a la cual se le puede añadir una serie de componentes regulares, que no son rígidos, se pueden doblar y resisten altas temperaturas como 200 grados Celsius para evitar el deterioro por recalentamiento del sistema.

Por otro lado, se hicieron pruebas para determinar qué tipo de piel era mejor para ser aplicable en los chips y se determino que aquellos que habían sido fabricados utilizando piel con un crecimiento medio tenían una mayor capacidad de resistencia al incremento de temperatura en comparación a la piel madura e incluso de la más joven.

Según Matter Physics ,de la Universidad de Austria y coautor de la investigación, la piel de los hongos aplicados a la creación de chips tiene diferentes propiedades como “la de cultivar a partir de desechos de madera y no requiere grandes cantidades de energía o un procesamiento costoso”.

En lo que respecta a la forma de uso en un contexto normal, los investigadores indican que el chip con piel de hongos puede durar “mucho tiempo” si se mantiene seco, aunque no se especificó una cantidad exacta de meses o años.

Además, al ser desechado de forma adecuada para evitar la contaminación por medio de otros componentes electrónicos, se ha indicado que la descomposición del chip en la tierra es de aproximadamente dos semanas.

Por el momento, los chips que incluyen piel de hongos no pueden ser producido en masa o aplicado en equipos de tecnología más avanzados como monitores, teclados, celulares u otros, pero sí se ha determinado que es posible su aplicación en otros productos que no requieren un uso constante como etiquetas de comunicación de campo cercano (NFC) con las que se utiliza la tecnología de activación por contacto como el de tarjetas de crédito.

La investigación de la Universidad Johannes Kepler también ha intentado combinar esta tecnología con la creación de otros tipos de baterías, aunque por el momento este es un trabajo en desarrollo y no se ha llegado a un resultado concluyente sobre la aplicación de este método a otros componentes.

Compartí esta nota

Últimas noticias

Te pueden interesar
Te pueden interesar

Ballenas grises en declive en Pacífico: 21 muertes en tres meses alertan sobre el impacto del cambio climático

Descubre la preocupante situación de las ballenas grises en Washington y su relación con el cambio climático y la falta de alimento.

Científicos de la Universidad Nacional de Córdoba crean sensor portátil que detecta arsénico en agua en solo tres minutos

Un avance en la detección de arsénico en el agua subterránea puede transformar el acceso al agua potable en comunidades vulnerables.

Construirán en La Plata el primer laboratorio de robótica de América Latina con apoyo de Turquía

Descubre el laboratorio de robótica más innovador en La Plata, un espacio único para la creación y aprendizaje en tecnología.

Por el trabajo de conservación reaparece el oso hormiguero gigante en Brasil tras 130 años de ausencia

El oso hormiguero gigante ha sido visto nuevamente en Brasil tras 130 años, destacando un éxito en esfuerzos de conservación.