La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) logró un hito inédito para la ciencia argentina: su microsatélite Atenea será parte de la misión Artemis II de la NASA.
Esta marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar después de más de 50 años, un proyecto clave en la historia de la exploración espacial
El dispositivo desarrollado en argentina por profesionales y estudiantes ya está en Estados Unidos para su integración final.
De esta forma, Argentina es el único país de Hispanoamérica en participar de esta misión con un satélite propio.

Cómo es el microsatélite que la UNLP desarrolló para la NASA
El microsatélite Atenea desarrollado por la UNLP es un CubeSat de clase 12U que mide apenas 30 por 20 centímetros.
Este fue fabricado íntegramente en el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la facultad de Ingeniería de la UNLP durante poco más de un año.
Su misión será validar tecnologías para futuras exploraciones espaciales y recopilar datos sobre radiación en órbitas altas, GNSS y comunicaciones de largo alcance.
El satélite viajará a bordo del cohete SLS que transportará cuatro astronautas en un viaje de diez días alrededor de la Luna.
Así, Argentina participará de un hito clave: esta será la primera misión tripulada en orbitar la Luna desde el Apolo 17 en 1972.

Cómo llegó la propuesta de la NASA la UNLP
El proyecto se concretó tras una convocatoria de la NASA a la CONAE en el marco de Artemis II.
Así, el Atenea se inscribe en el programa Sistema de Alta Revisita (SARE) de la CONAE, diseñado para producir satélites pequeños a bajo costo.
«La CONAE nos pidió escalar el satélite que ya estaba construido acá, el USAT-1, y así hacer el Atenea», explicó Marcos Actis, decano de la facultad.
Y agregó: «Esto fue hace un año. Se desarrolló totalmente en este lugar«,
Además del proyecto argentino, la NASA seleccionó desarrollos universitarios de Corea del Sur, Alemania y Arabia Saudita.
El lanzamiento está previsto entre febrero y abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, Estados Unidos.
«Cuando empezamos la carrera, trabajar con la NASA era impensado«, contó Joaquín Brohme, ingeniero aeroespacial que participó del desarrollo.
Y destacó: «Pero, con dos años de trabajo intenso, llegamos a tener un satélite integrado y a pisar Cabo Cañaveral».

La inversión y financiamiento de la UNLP para el desarrollo
La construcción del Atenea requirió una inversión cercana a los 200 mil dólares en componentes clave.
Todo el equipamiento del CTA fue adquirido con fondos propios de la Facultad, generados a través de servicios tecnológicos para empresas privadas.
«Todo lo que hay en el CTA fue adquirido con recursos de la Facultad. Estamos esperando el reintegro de la CONAE», señaló Actis.
El centro cuenta con oficinas, talleres de precisión, sala limpia y maquinaria industrial especializada.
«Muchas empresas nos contratan para validar piezas. Por ejemplo, una importante automotriz testea autopartes acá», destacó al respecto el ingeniero mecánico Facundo Pasquevich.
El equipo que viajó a Estados Unidos para la integración final del satélite incluyó estudiantes que aún cursan la carrera.
«En septiembre viajamos a Córdoba para realizar ensayos ambientales y a principios de octubre fuimos a Estados Unidos para la integración final«, relató Aldana Guilera, estudiante que trabajó en el proyecto.
«Es importante que los estudiantes sepan que pueden participar de estos desarrollos. Tienen acceso a maquinaria y proyectos que compiten con cualquier empresa del exterior», destacó Pasquevich.



