Un innovador estudio utilizó datos del satélite OCO-3 de la NASA para medir las emisiones de dióxido de carbono en 54 ciudades globales.
Se descubrió que Tokio, Japón, encabeza el ranking con 83 millones de toneladas métricas anuales.
En contraste, Róterdam, en Países Bajos, registra el número más bajo, con 11 millones.
Cómo funciona el análisis de la NASA que mide las emisiones de las ciudades
La investigación empleó el instrumento Orbiting Carbon Observatory-3 (OCO-3) durante 4.2 años para obtener mediciones independientes de las emisiones urbanas de CO₂.
Este enfoque «descendente» contrasta con los inventarios tradicionales que dependen de datos de consumo de combustible.
Las 54 ciudades analizadas emiten en conjunto 1,735 millones de toneladas de CO₂ al año, una cifra comparable a las emisiones de Rusia.

El estudio descubrió que las ciudades urbanas concentran aproximadamente el 75% de las emisiones globales de carbono.
Otro dato interesante, al parecer, es que se subestiman las emisiones en África al compararlas con los inventarios EDGAR y ODIAC.
También se registran valores inferiores a estas mediciones en Europa, Norteamérica y el Este y Sudeste de Asia. Por el contrario, sobrestiman las cifras en Asia Central y Oriental.
Huella de carbono de grandes ciudades: los datos más sorprendentes
El análisis socioeconómico revela un patrón claro: las emisiones per cápita disminuyen conforme aumenta el tamaño poblacional.
Las ciudades con menos de 5 millones de habitantes emiten 7.7 toneladas de CO₂ por persona.
Esta cifra cae a 1.8 toneladas en ciudades con más de 20 millones de habitantes, una reducción del 77%.
La mayor densidad poblacional y el transporte público eficiente explican esta tendencia.
Por otro lado, al comparar el tamaño del PBI per cápita de cada ciudad con sus huellas de carbono, se evidencias que las zonas de altos ingresos muestran economías menos intensivas en carbono.

Como ejemplo, las urbes norteamericanas emiten 0.1 kg de CO₂ por dólar de producción económica, mientras las africanas emiten 0.5 kg por dólar.
Esta relación inversa entre PIB per cápita e intensidad de carbono sugiere que el desarrollo económico puede desvincularse de las emisiones cuando se implementan tecnologías limpias.
El aporte del estudio de la NASA en los compromisos globales
Más de 1100 ciudades se comprometieron a reducir sus emisiones a la mitad para 2030 mediante la campaña «Race to Zero» de Naciones Unidas.
Frente a este objetivo, este estudio proporciona una herramienta de verificación independiente para monitorear el progreso.
Las mediciones satelitales capturan principalmente emisiones de Alcance 1, que representan el 61% del total de gases de efecto invernadero en las ciudades C40 analizadas.
La integración de datos satelitales con inventarios locales y globales resulta fundamental para construir una contabilidad robusta de las emisiones urbanas de CO₂ y apoyar los objetivos de cero emisiones netas.



