Los mamíferos marinos no son inmunes a la contaminación por los llamados químicos eternos tóxicos, aunque habiten bajo la superficie del océano.
Una nueva investigación publicada en Science of the Total Environment ha encendido las alarmas sobre la salud a largo plazo de las especies marinas, tras detectar niveles sin precedentes de sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) en delfines y ballenas de aguas profundas.
¿Qué son los PFAS?
Los PFAS son compuestos de fabricación humana presentes en productos cotidianos como tejidos antimanchas, utensilios antiadherentes y envases alimentarios. Se les conoce como “químicos eternos” porque tardan miles de años en degradarse de forma natural, acumulándose en el ambiente y en los organismos vivos.
Aunque se suponía que vivir en aguas profundas protegía a las especies marinas de esta contaminación, los científicos comprobaron que el hábitat no es un buen indicador de los niveles de concentración.
El estudio en Nueva Zelanda
El equipo analizó tejidos de 127 animales de 16 especies de ballenas con dientes y delfines en aguas de Nueva Zelanda, incluyendo delfines mulares y cachalotes de inmersión profunda.
Para ocho de las 16 especies, entre ellas el delfín de Héctor endémico de Nueva Zelanda y tres especies de ballenas picudas, fue la primera evaluación de PFAS a escala mundial.
La doctora Katharina Peters, ecóloga marina de la Universidad de Wollongong (UOW), explicó que estos animales fueron seleccionados porque se consideran “especies indicadoras”, capaces de reflejar el estado de su ecosistema.
“Esperábamos que las especies que se alimentan principalmente en aguas profundas, como los cachalotes, tuvieran menor contaminación por PFAS que las costeras, como los delfines de Héctor. Nuestros análisis demuestran que no es así. Realmente no parece haber ningún lugar donde esconderse de los PFAS”, señaló Peters.

Riesgos para la fauna y los humanos
Aunque aún se desconoce el impacto exacto de los PFAS en la fauna marina, los investigadores advierten que pueden alterar los sistemas inmunitarios y reproductivos.
- En 2022 se detectaron trastornos autoinmunes similares al lupus en aligátores que habitan aguas contaminadas en Carolina del Norte.
- En humanos, los PFAS ya contaminan el organismo de casi todos los europeos, incluidos niños y mujeres embarazadas, y se han relacionado con cáncer, infertilidad, enfermedades tiroideas y supresión del sistema inmunitario.
El doctor Frédérik Saltré, investigador de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS) y del Museo Australiano, añadió:
“Incluso las especies oceánicas y de inmersión profunda están expuestas a niveles similares de PFAS, lo que pone de relieve cómo una contaminación tan extendida, agravada por factores de estrés derivados del clima, supone una amenaza creciente para la biodiversidad marina”.
Una amenaza global para la biodiversidad
El estudio concluye que hacen falta más investigaciones para comprender las consecuencias de la exposición a PFAS en individuos y poblaciones marinas. La evidencia actual muestra que la contaminación es generalizada y persistente, afectando tanto a especies costeras como a las de aguas profundas.
La combinación de contaminación química y factores de estrés derivados del cambio climático plantea un escenario crítico para la biodiversidad marina, que enfrenta riesgos crecientes de pérdida de salud, hábitat y capacidad reproductiva.
Los resultados de esta investigación confirman que los químicos eternos alcanzan incluso los rincones más remotos del océano, poniendo en riesgo la salud de delfines, ballenas y otras especies marinas.
La amenaza de los PFAS no distingue hábitats y se extiende desde las costas hasta las profundidades, evidenciando la necesidad urgente de reforzar la regulación internacional y promover alternativas seguras para reducir su impacto.



