El Parque Nacional El Impenetrable, ubicado en la provincia del Chaco, continúa siendo el escenario de avances históricos para la conservación de la fauna argentina. En los últimos meses se registró la aparición de dos nuevos machos silvestres de yaguareté, confirmando que el monte chaqueño aún reúne las condiciones necesarias para albergar a esta especie en peligro crítico.
El proyecto de suplementación poblacional
Históricamente, los machos solitarios que aparecían en la zona eran detectados de forma esporádica (por huellas o fotos aisladas) y luego desaparecían. Hoy, el panorama cambió gracias al proyecto de suplementación de la especie que lideran la fundación Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales y el gobierno del Chaco.
Este programa se basa en dos pilares estratégicos:
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Monitoreo satelital: Uno de los nuevos machos ya fue capturado de forma segura y equipado con un collar satelital para estudiar sus movimientos y diseñar medidas de protección eficaces.
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Suplementación de hembras: La presencia de hembras (algunas en proceso de liberación y otras ya liberadas) sirve de anclaje para que los machos no se vayan del área protegida y se queden en el territorio.
«Antes, muchos de estos machos aparecían una vez y después desaparecían sin dejar rastro. Hoy podemos monitorearlos, entender cómo usan el territorio y trabajar para cuidarlos», destaca Débora Abregú, Coordinadora de Conservación del proyecto.
«No’huet» y un hito histórico de reproducción
Para celebrar este acontecimiento, alumnos de escuelas de la localidad de Miraflores participaron en la elección del nombre para el yaguareté monitoreado. El nombre ganador fue No’hue t, que en idioma Qom significa «Rey de los animales».
La estrategia de liberar hembras ya está dando frutos concretos: en 2025 se registró el nacimiento de los primeros dos cachorros en libertad en más de 35 años en la región chaqueña, un hito histórico para la conservación.
Impacto ecológico y comunitario
El retorno del yaguareté como depredador tope es fundamental para restaurar los procesos naturales y garantizar la salud de uno de los ambientes más biodiversos de Argentina. Asimismo, la recuperación de la especie impulsa el desarrollo de las comunidades locales mediante el turismo de naturaleza, transformando la conservación ambiental en un motor económico para la región.




