El próximo sábado 6 de febrero de 2027, la Argentina será uno de los territorios privilegiados del planeta para presenciar un espectáculo celeste excepcional: un eclipse solar anular, también conocido como el fenómeno del “anillo de fuego”.
Durante varios minutos, la Luna se interpondrá frente al Sol, pero sin cubrirlo por completo, dejando ver un brillante halo de luz que enmarca su silueta oscura.
El evento se produce porque, al encontrarse en su punto más lejano de la Tierra (apogeo), la Luna no alcanza a ocultar todo el disco solar, generando así un espectáculo único de luz y geometría celeste.
Un evento astronómico de alta precisión
Según explicó el astrónomo Claudio Martínez al portal Infobae, la Luna cubrirá el 92,8 % del diámetro solar, una magnitud de eclipse cercana a 0,93. Esta configuración crea el característico anillo solar que le da nombre al fenómeno.
La franja de anularidad —una banda de aproximadamente 130 kilómetros de ancho— será el área desde donde se podrá observar el eclipse en toda su intensidad. Ese corredor atravesará:
- El océano Pacífico
- Partes de Chile y la Patagonia argentina
- Las provincias de Buenos Aires, Río Negro y la costa atlántica
- Regiones de Uruguay y Brasil
- Y continuará sobre el continente africano
Quienes se encuentren fuera de esa franja verán un eclipse parcial.
Casi ocho minutos de asombro
La fase anular de este eclipse tendrá una duración inusualmente larga: 7 minutos y 51 segundos, el doble de lo habitual para este tipo de fenómenos. En localidades como:
- San Antonio (Río Negro): el máximo eclipse será a las 12:09:40, con 7 minutos y 47 segundos de anularidad
- Viedma: 7 minutos y 10 segundos de anillo solar visible
- Mar del Plata y Necochea: también estarán dentro del recorrido óptimo
Estos valores convierten al eclipse en una oportunidad única para la observación directa, la astrofotografía y la divulgación científica.

Qué es un eclipse solar anular
Este tipo de eclipse ocurre cuando la Luna se alinea entre la Tierra y el Sol, pero al estar más alejada de nuestro planeta, su diámetro aparente no cubre por completo el disco solar.
A diferencia del eclipse solar total, donde el Sol se oculta completamente y se revela la corona solar, el eclipse anular no genera oscuridad plena, pero sí una notable atenuación de la luz.
El resultado es un entorno crepuscular, con sombras definidas, cambio en la temperatura ambiente y una atmósfera cargada de mística y fascinación.
Más que astronomía: turismo, ciencia y conexión cósmica
Los eclipses anulares son eventos raros, que combinan la exactitud de la mecánica celeste con el asombro cultural. En esta ocasión, se espera que miles de personas viajen hacia los puntos clave de observación, promoviendo el astroturismo, la ciencia ciudadana y el interés por la astronomía.
La NASA destaca que los eclipses solares solo ocurren unas pocas veces al año, y solo desde ciertas regiones del planeta. “La Luna no orbita en el mismo plano exacto que la Tierra y el Sol. Por eso, cuando se alinean perfectamente, el evento es tan preciso como fascinante”, explicaron desde la agencia.



