En el Peñón de Gibraltar, los monos de Berbería enfrentan cambios en su dieta debido a la interacción con turistas. En este contexto, una especie adaptada a consumir frutas, hojas y raíces incorpora alimentos ultraprocesados.
Asimismo, aunque existe una normativa que prohíbe alimentarlos, muchos visitantes continúan ofreciendo comida. Por lo tanto, se estima que hasta un 20% del tiempo de alimentación está vinculado a productos de origen humano.
Además, el flujo anual de más de 800.000 visitantes intensifica esta problemática. En consecuencia, la presión turística modifica hábitos naturales y afecta el equilibrio del ecosistema.

Geofagia: una respuesta a la dieta alterada
Investigaciones publicadas en Scientific Reports evidencian que estos primates desarrollaron un comportamiento particular: la geofagia. En efecto, consumen tierra para contrarrestar los efectos de la comida procesada.
Por otro lado, esta conducta fue observada en múltiples ocasiones entre 2022 y 2024. De este modo, se identificó una relación directa entre la ingesta de alimentos humanos y el consumo posterior de suelo.
Asimismo, los macacos prefieren arcillas rojizas presentes en el entorno. En consecuencia, se interpreta este comportamiento como una forma de regulación digestiva frente a una dieta inadecuada.
Impactos negativos en la salud de la especie
La incorporación de alimentos ultraprocesados genera efectos perjudiciales en la salud de los macacos. En primer lugar, el exceso de azúcares y grasas afecta su metabolismo, no adaptado a estos componentes.
Además, productos como helados y golosinas contienen lactosa, difícil de digerir para la mayoría de los primates tras el destete. Por lo tanto, se producen trastornos digestivos y desequilibrios nutricionales.
Por otro lado, la baja presencia de fibra en estos alimentos altera su sistema digestivo. En consecuencia, los animales recurren a la ingesta de tierra como mecanismo de compensación, lo que evidencia un problema subyacente.

Comparaciones con otras poblaciones y evidencia científica
El fenómeno observado en Gibraltar no se replica con igual intensidad en otras poblaciones. En este sentido, estudios comparativos muestran que la geofagia es poco frecuente en macacos silvestres de Marruecos y Argelia.
Asimismo, en entornos sin presión turística, este comportamiento es raro o inexistente. De este modo, se refuerza la relación entre la intervención humana y los cambios en la conducta animal.
Además, casos similares se registran en otras especies del género Macaca en contextos turísticos. En consecuencia, se evidencia un patrón global vinculado al contacto con humanos.
Conservación y responsabilidad ambiental
La situación plantea un desafío para la conservación de la fauna. En primer lugar, se vuelve necesario reforzar las regulaciones y controles sobre la interacción con animales silvestres.
Asimismo, la educación ambiental de los visitantes resulta clave para reducir impactos negativos. En consecuencia, se promueve un turismo más responsable y consciente.
Finalmente, proteger la dieta natural de los macacos implica preservar su salud y el equilibrio del ecosistema. De este modo, se reafirma la importancia de respetar los procesos naturales en áreas de alto valor ecológico.



