Hallazgo científico en Marruecos revela un Sáhara verde hace 7.000 años

El desierto del Sáhara, conocido por su aridez abrasadora, esconde un pasado sorprendentemente fértil. Durante años, los científicos han especulado sobre un Sáhara verde, pero ahora, investigaciones recientes arrojan luz sobre este enigma.

Un detallado análisis de estalagmitas en cuevas del sur de Marruecos revela que la región experimentó lluvias constantes durante milenios.

Paralelamente, un estudio del ADN de dos mujeres momificadas, halladas en el suroeste de Libia, proporciona un vistazo único a un linaje norteafricano aislado.

Sus genomas, datados de hace 7.000 años, sugieren que el «Sáhara Verde» fue una realidad histórica más que una mera teoría.

Hoy en día, resulta difícil imaginar el Sáhara como un paraíso verde, cuando es sinónimo de calor y sequedad. Sin embargo, durante el Holoceno, el norte de África disfrutó de condiciones más habitables, con paisajes de sabana y abundante agua.

Marruecos revela un Sáhara verde

Este hallazgo es crucial, ya que aporta fechas precisas que describen un periodo suficientemente largo como para permitir la vida y actividad humana sostenida. Esto reconfigura nuestro entendimiento de la historia de los asentamientos y cambios culturales en la región.

Las estalagmitas, formadas solo cuando el agua filtra desde la superficie, son testigos invaluables de las condiciones climáticas pasadas.

Un equipo de investigadores utilizó isótopos de uranio y torio para fechar el crecimiento de estalagmitas en el sur del Atlas, revelando un periodo de lluvias abundantes entre hace 8.700 y 4.300 años.

El estudio de estas estalagmitas, publicado en Earth, muestra que el sur del Atlas, por su geografía descendente hacia el Sáhara, pudo haber facilitado el desplazamiento de agua, apoyando a las sociedades pastoriles que dependían de estas condiciones para su supervivencia.

Investigaciones adicionales sobre la huella del oxígeno en el carbonato (δ18O) indican que hace aproximadamente 7.000 años, la región experimentó episodios de lluvias intensas de «plumas tropicales». Estas lluvias habrían añadido hasta 27 centímetros más de precipitación anual en el pico húmedo.

Por otro lado, el análisis genómico realizado en el abrigo rocoso de Takarkori en Libia, publicado en Nature, revela que las mujeres de hace 7.000 años eran pastoras neolíticas con un linaje genético único a nivel norteafricano, evidenciando un aislamiento prolongado de otros linajes africanos.

Este descubrimiento desafía las suposiciones previas sobre la historia poblacional de África del Norte, sugiriendo que el pastoreo se extendió más por intercambio cultural que por migraciones masivas.

En términos más amplios, estos descubrimientos ofrecen lecciones valiosas para las actuales regiones áridas. Los cambios en los patrones de lluvia pueden transformar paisajes desérticos en hábitats fértiles y viceversa, afectando directamente la vida humana y la organización social.

Comprender los motores detrás de las lluvias pasadas nos ayuda a reconstruir el clima del norte de África y su sensibilidad a los cambios, proporcionando un marco para futuras investigaciones sobre el clima del desierto.

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