Un equipo de científicos del Centro de Excelencia para el Clima del Siglo XXI del Consejo Australiano de Investigación reveló que la nubosidad de la Tierra está disminuyendo de forma significativa, una tendencia que estaría intensificando el calentamiento global y contribuyendo a los récords históricos de temperatura registrados en todo el planeta.
El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, analizó datos satelitales de las últimas dos décadas y concluyó que entre el 1,5 % y el 3 % de las zonas de nubes de tormenta han desaparecido cada década desde 2000. Esta contracción nubosa se relaciona con modificaciones en los patrones de viento, el desplazamiento de sistemas de tormentas hacia los polos y la expansión de los trópicos—efectos ampliamente documentados del cambio climático.
Menos nubes, más radiación solar absorbida
La disminución de nubes implica que menos luz solar es reflejada de regreso al espacio, lo que aumenta la absorción de radiación por parte de la superficie terrestre y los océanos. Esta dinámica potencia el efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero ya presentes en la atmósfera.
«Sabemos desde hace tiempo que los cambios en la circulación atmosférica afectan la formación de nubes, pero ahora demostramos que esas alteraciones ya están modificando significativamente el balance energético del planeta», explicó el profesor Christian Jakob, coautor del estudio y director del centro, en un comunicado de la Universidad Monash.
Un llamado de atención para la acción climática urgente
Los investigadores consideran este fenómeno como una pieza clave para entender el acelerado calentamiento reciente, y advierten que predecir con mayor precisión dónde se formarán las nubes y qué capacidad tendrán de reflejar luz será vital para proyectar el ritmo futuro del cambio climático.
«Es una llamada de atención. Conocer cómo y por qué cambia la nubosidad es esencial para anticipar los escenarios futuros y diseñar estrategias de mitigación eficaces», concluyó Jakob.



