La ciudad de Santa Fe enfrenta un problema ambiental silencioso pero urgente: los residuos tóxicos generados por su relleno sanitario. Ante esta situación, un equipo de investigación de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet puso en marcha una solución sustentable basada en la naturaleza.
Desde 2021, desarrollan un proyecto que utiliza plantas y microorganismos para descontaminar los lodos y biosólidos provenientes del tratamiento de aguas residuales. Estos residuos contienen metales pesados y compuestos orgánicos peligrosos que amenazan la salud humana y los ecosistemas.
El trabajo se enmarca en la línea CAI+D de la UNL, enfocada en problemas sociales y productivos. En su etapa final de ejecución, el proyecto busca reducir el impacto ambiental del relleno sanitario y mejorar la gestión de residuos sólidos urbanos.
La estrategia combina la biorremediación, con el uso de bacterias beneficiosas, y la fitorremediación, que emplea plantas capaces de absorber o transformar sustancias tóxicas. El enfoque permite tratar los residuos sin generar nuevos contaminantes.

Una solución con impacto regional
El relleno sanitario de Santa Fe contiene lodos contaminados con cromo, plomo, níquel y arsénico. Hasta ahora, estos materiales no contaban con métodos de tratamiento efectivos ni con estrategias de disposición final seguras.
Los avances logrados permiten adaptar tecnologías de depuración específicas y diseñar nuevos protocolos que minimicen el riesgo ambiental. Además, la experiencia puede replicarse en otras ciudades que enfrentan desafíos similares.
El proyecto también es resultado de una articulación con el sector privado. La empresa Milicic S.A., a cargo de la operación del relleno, colabora con muestras, análisis fisicoquímicos y personal de campo, mientras el equipo científico aporta conocimiento especializado.
Esta alianza permite crear tecnologías aplicables a nivel municipal e industrial, lo que multiplica el impacto más allá del ámbito académico. La idea es que la ciencia responda a necesidades reales, mejorando la calidad de vida en los territorios.
Consecuencias del relleno sanitario para la salud y el ambiente
Los residuos mal gestionados no solo afectan al entorno natural. Los rellenos sanitarios son focos de contaminación del suelo, el agua subterránea y el aire. En el caso de Santa Fe, los lodos contaminados contienen metales pesados que pueden filtrarse al ambiente y llegar a organismos vivos.
El contacto prolongado con arsénico, plomo o cromo puede provocar enfermedades respiratorias, daño neurológico, cáncer y alteraciones en el sistema inmunológico. Estos compuestos no se degradan fácilmente y pueden acumularse en la cadena alimentaria.
En el plano ambiental, los lixiviados (líquidos que se generan por la descomposición de residuos) pueden infiltrar napas y cursos de agua. La vegetación nativa, los animales y los microorganismos del suelo también se ven afectados por estos elementos tóxicos.
Frente a este escenario, las tecnologías de biorremediación aparecen como una alternativa ecológica y de bajo impacto. Reducen la necesidad de transporte y disposición final en otras zonas, evitando nuevos focos de contaminación.

Investigación con compromiso territorial
La propuesta impulsada por la UNL forma parte de un enfoque de coproducción de conocimiento, donde la universidad trabaja en conjunto con actores sociales y productivos desde el inicio del proyecto.
Los CAI+D Orientados nacen de necesidades concretas de las comunidades. En este caso, el objetivo no es solo desarrollar ciencia, sino garantizar que esa ciencia se aplique de manera concreta, sostenible y transformadora.
El proyecto de remediación con plantas es un ejemplo claro de cómo la investigación puede ser una herramienta para el cambio ambiental, sanitario y social, desde una lógica colaborativa y responsable.



