Durante décadas, la ciencia evitó atribuir lenguaje estructurado a especies animales. Sin embargo, una nueva generación de investigaciones está demostrando que la comunicación animal podría ser mucho más sofisticada de lo que se creía.
En el marco del Desafío Coller Dolittle, impulsado por la Universidad de Tel Aviv y la fundación del empresario Jeremy Coller, se premian los avances más significativos en este campo, con USD 100.000 anuales al mejor proyecto y USD 10 millones al primer equipo que logre descifrar la comunicación entre especies.
Sepias, titís y ruiseñores: gestos, nombres y flexibilidad vocal
La investigadora Sophie Cohen-Bodénès, de la Universidad de Washington en San Luis, descubrió que las sepias comunes utilizan al menos cuatro gestos tentaculares —“arriba”, “lateral”, “rodar” y “corona”— que funcionan como un sistema gestual de señales.
El gesto “corona”, acompañado de colores intensos y movimientos de retroceso, parece expresar inquietud ante cambios ambientales.
Por su parte, el equipo de David Omer, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, documentó que los titís emiten llamadas únicas para cada miembro del grupo, lo que sugiere el uso de nombres propios. Este fenómeno también ha sido observado en elefantes africanos y delfines, que emplean silbidos distintivos como firmas acústicas.
Inteligencia artificial y delfines: el proyecto ganador del año
El equipo liderado por Laela Sayigh, del Instituto Oceanográfico Woods Hole, estudia una comunidad de 170 delfines nariz de botella en la bahía de Sarasota, Florida, abarcando seis generaciones. Mediante inteligencia artificial, identificaron 22 silbidos compartidos, entre ellos uno que parece expresar sorpresa ante lo inesperado y otro más áspero que funciona como advertencia.
Investigaciones aún no publicadas sugieren que los delfines podrían referirse a individuos ausentes usando sus silbidos característicos, lo que implicaría una forma de comunicación referencial.
Ballenas y cachalotes: patrones acústicos con estructura lingüística
Las ballenas jorobadas presentan patrones estadísticos en sus cantos similares a los del lenguaje humano. Los cachalotes, por su parte, ajustan el tempo de sus chasquidos durante intercambios sociales.
El Proyecto CETI ha identificado 156 patrones fonéticos que conforman un “alfabeto de chasquidos”, con similitudes acústicas a las vocales humanas.

Aves sociales: las candidatas más accesibles para el primer desciframiento completo
Según Yossi Yovel, presidente del Desafío Coller Dolittle, las aves sociales podrían ser las primeras en tener su comunicación completamente descifrada. “Trabajar con delfines es muy difícil. El primer animal será más fácil de estudiar, probablemente una especie de ave que vive en grupos y vocaliza para coordinar”, afirma.
Los periquitos muestran mapas cerebrales de sonidos vocales similares a los humanos, mientras que los carboneros japoneses modifican el orden de las notas para alterar el significado completo de sus mensajes.
Una revolución tecnológica y ética en marcha
Descifrar el lenguaje animal podría transformar nuestra percepción del mundo natural
La capacidad de procesar masivamente datos acústicos, gestuales y contextuales está abriendo una nueva era en la comprensión de la inteligencia no humana. “Cualquier cosa que aprendamos sobre los animales nos hace apreciarlos más”, afirma Yovel. “Los estudios sobre comunicación probablemente llevan a mucha gente a pensar: ‘¡Vaya, son como nosotros!’”.
Si los científicos logran descifrar el primer lenguaje animal, podríamos acceder a nuevas formas de percibir la realidad, redefiniendo los límites entre especies y ampliando nuestra comprensión de la cognición compartida.



