Un equipo internacional liderado por el paleontólogo Paul Sereno (Universidad de Chicago) identificó en el desierto del Sáhara central una nueva especie de espinosáurido: Spinosaurus mirabilis. El descubrimiento, publicado en la revista Science, constituye la primera nueva especie de Spinosaurus descrita en más de un siglo, lo que lo convierte en un acontecimiento paleontológico de gran relevancia.
Hace 95 millones de años, la zona de Níger donde se encontró el fósil era un ecosistema fluvial con bosques y grandes peces de agua dulce, muy distinto al paisaje árido actual.
Rasgos distintivos
El Spinosaurus mirabilis presenta dos características únicas:
- Cresta craneal en forma de cimitarra: curva, afilada y de unos 50 cm de altura, con canales vasculares que sugieren que estaba recubierta de queratina. Probablemente cumplía una función de exhibición para atraer pareja o intimidar rivales.
- Dentición interdigitada: los dientes superiores e inferiores se entrelazaban al cerrar la boca, formando una auténtica “trampa para peces”. Esta adaptación, común en reptiles acuáticos como cocodrilos o ictiosaurios, nunca había sido documentada tan claramente en dinosaurios terópodos.
Debate sobre su estilo de vida
El hallazgo reaviva la discusión sobre si los espinosáuridos eran nadadores activos o depredadores de aguas someras.
- Los fósiles de S. mirabilis aparecieron en sedimentos fluviales interiores, lejos de antiguos ambientes marinos.
- Esto sugiere que se movía en ríos y bosques ribereños, cazando peces en aguas poco profundas.
- El estudio lo compara con aves zancudas actuales, describiéndolo como una especie de “garza infernal” de varias toneladas, capaz de vadear en aguas de hasta dos metros de profundidad.
Aunque no se descarta que pudiera nadar, sus proporciones óseas encajan mejor con animales adaptados a ecosistemas fluviales que con depredadores marinos.

Tecnología aplicada al descubrimiento
Los primeros restos fueron hallados en 2019 en el yacimiento de Jenguebi (Níger). Durante la expedición, los investigadores ensamblaron un modelo digital del cráneo en pleno desierto utilizando energía solar. Posteriormente, en Chicago, los fósiles fueron escaneados con tomografía computarizada, permitiendo reconstrucciones en 3D de la cresta y la dentición.
Este enfoque multidisciplinar refleja cómo la paleontología contemporánea combina trabajo de campo extremo con tecnología digital avanzada.
Implicaciones evolutivas
El Spinosaurus mirabilis podría representar una de las últimas etapas en la radiación evolutiva de los espinosáuridos, un linaje que se extendió durante unos 50 millones de años. Su combinación de rasgos —cresta exagerada, dentición especializada y adaptación a ambientes fluviales interiores— sugiere una diversificación mayor de la que se pensaba.
El hallazgo no cierra el debate, sino que lo intensifica. Cada nuevo fósil de Spinosaurus aporta claridad y nuevas incógnitas. En este caso, el desierto del Sáhara vuelve a demostrar que bajo su aparente vacío se oculta un mundo perdido que reescribe lo que creíamos saber sobre los dinosaurios.



