Durante 23 días, la embarcación Yualka recorrió cerca de 1.900 kilómetros dentro de la Reserva Marina Hermandad. A bordo viajaron pescadores artesanales de Coopespromar y científicos del Galapagos Science Center.
El trayecto comenzó en la isla Isabela, avanzó hacia el oeste y luego se extendió en línea recta hacia Costa Rica. Este recorrido permitió monitorear especies migratorias como tiburones, mantarrayas, tortugas y ballenas.
Además, el viaje ofreció hallazgos inesperados, como la presencia de lobos marinos fuera de la Reserva Marina Galápagos. Asimismo, un grupo de ballenas piloto acompañó parte de la expedición, evidenciando la riqueza del corredor marino.

Tecnología y saberes tradicionales para investigar sin dañar el ecosistema
Cada jornada en el Yualka combinó planificación científica con experiencia pesquera. Por la mañana, se desplegaban líneas de 400 metros equipadas con cámaras BRUVS, una técnica de monitoreo no invasiva.
Luego, al atardecer, el equipo recuperaba los dispositivos y analizaba las grabaciones. Posteriormente, científicos y pescadores salían nuevamente al mar para realizar el marcaje de tiburones.
Este procedimiento, basado en la colocación de etiquetas en las aletas, permite rastrear movimientos y datos vitales. En consecuencia, se obtiene información clave para proteger especies frente a amenazas como la pesca industrial.
Cooperación inédita que transforma la relación con el océano
El trabajo conjunto entre pescadores y científicos marcó un cambio histórico en la región. A diferencia de décadas pasadas, hoy ambos sectores colaboran e intercambian conocimientos de manera activa.
Por un lado, los pescadores aportan experiencia en navegación y maniobras en el mar. Por otro, los científicos brindan herramientas para comprender mejor la biodiversidad marina.
Como resultado, esta interacción impulsa nuevas prácticas de pesca sostenible. De hecho, crece la conciencia sobre la importancia de planificar capturas y evitar la extracción de especies jóvenes.

La función ecológica de la Reserva Marina Hermandad
La Reserva Marina Hermandad cumple un rol estratégico en la conservación del océano Pacífico. En primer lugar, actúa como corredor biológico para especies migratorias que se desplazan entre Galápagos, Cocos y otras áreas.
Asimismo, protege ecosistemas pelágicos altamente productivos, donde la circulación de nutrientes favorece la abundancia de plancton y peces. Esto sostiene cadenas alimentarias complejas.
Además, resguarda a grandes depredadores como tiburones martillo y tiburones ballena, fundamentales para el equilibrio ecológico. Por lo tanto, su conservación garantiza la estabilidad de amplias regiones marinas.
Hallazgos que alertan sobre desafíos pendientes en la protección marina
Durante la expedición se identificaron al menos 96 especies y se registraron rutas migratorias clave. Entre ellas, el desplazamiento de tiburones martillo hacia Cocos y Panamá.
Sin embargo, también se detectaron amenazas persistentes, como la pesca fantasma y la actividad industrial en zonas cercanas. Estas prácticas continúan afectando la biodiversidad.
Finalmente, los resultados evidencian que la protección efectiva requiere coordinación internacional. En este sentido, la conservación del corredor marino dependerá de acuerdos sostenidos entre países para resguardar estas rutas vitales.



