Nuevas políticas agroalimentarias sostenibles son urgentes en América Latina, de acuerdo con un análisis del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que advierte sobre los desafíos de sostenibilidad, nutrición y seguridad alimentaria que enfrenta la región.
El estudio indica que los gobiernos deben adoptar enfoques innovadores y de largo plazo para enfrentar problemas como el cambio climático, la degradación ambiental y las alteraciones en el sistema alimentario global.
Para lograr un sistema agroalimentario más sostenible, el reporte subraya la importancia de implementar políticas públicas que sean inclusivas y cooperativas, alineadas con objetivos de sostenibilidad a largo plazo y una gobernanza resiliente.
Se enfatiza la necesidad de crear estrategias que integren sostenibilidad, inclusión social y una gestión efectiva de riesgos, abordando problemas derivados de fenómenos climáticos, de salud y amenazas como plagas y enfermedades transfronterizas.
América Latina y el Caribe requieren políticas públicas renovadas que consideren la relación entre nutrición, salud y conservación de los recursos naturales, como sugiere un informe reciente del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Políticas agroalimentarias
El documento, titulado ‘La transición hacia una nueva generación de políticas públicas para los sistemas agroalimentarios‘, resalta la demanda de políticas innovadoras, coordinadas y orientadas a la provisión de bienes públicos, apoyando transformaciones sostenibles e inclusivas.
Según el reporte, superar desafíos estructurales como el bajo crecimiento, alta desigualdad y gobernanza ineficaz requiere políticas que combinen sostenibilidad, inclusión y una gobernanza fuerte, según Joaquín Arias del Observatorio de Políticas Públicas para los Sistemas Agroalimentarios OPSAa del IICA.
El informe urge a incorporar una perspectiva de largo plazo y consenso en el diseño de políticas, que equilibren eficiencia y gestión de riesgos, incluyendo la creciente exposición a impactos sanitarios, climáticos y biológicos.
En cuanto a la degradación de recursos naturales, el informe aboga por el fortalecimiento de la ciencia y la tecnología, junto al desarrollo de regulaciones e incentivos para fomentar prácticas sostenibles.
Recomienda además reforzar la cooperación regional y los esfuerzos en ciencia, tecnología e innovación, y reorientar los subsidios tradicionales hacia incentivos que generen resultados duraderos en el desarrollo agroalimentario.
Actualmente, el contexto global y regional se caracteriza por tensiones geopolíticas, incertidumbre en los mercados, cambios en las preferencias del consumidor, aceleración tecnológica y presiones ambientales y sociales, lo que ha transformado significativamente el papel de la agricultura.
El sector agropecuario ha adoptado tecnologías que aumentaron la productividad, ayudando a reducir el hambre global; sin embargo, han surgido nuevos retos como el sobrepeso y la obesidad, los cuales se están abordando a través de la promoción de dietas saludables y seguridad alimentaria.
El informe fue desarrollado por el IICA junto con la Alianza Bioversity-CIA, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI).
El documento sugiere fortalecer los marcos científicos, tecnológicos y regulatorios, promoviendo prácticas sostenibles y reorientando los apoyos tradicionales hacia incentivos basados en resultados, para lograr un impacto duradero en el desarrollo agroalimentario.
Las tendencias globales —en medio de tensiones geopolíticas actuales, incertidumbre de mercado, cambios en las preferencias del consumidor y cambio tecnológico— exigen políticas agrícolas modernizadas para mejorar la productividad, asegurar la seguridad alimentaria y enfrentar desafíos de salud como la obesidad y la calidad de la dieta. Más información en ECO AMÉRICA.



