Brasil logró un avance histórico: salió del Mapa del Hambre elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto marca un giro positivo en la lucha contra el hambre y la pobreza extrema.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró la noticia como una conquista colectiva del pueblo brasileño, resultado de una fuerte apuesta por políticas públicas integrales.
Según el último informe presentado por la FAO, el país consiguió reducir significativamente el número de personas en situación de subalimentación, gracias a programas de asistencia alimentaria, reactivación económica y apoyo directo a las poblaciones más vulnerables.
Brasil, el regreso al Mapa del Hambre y la recuperación con el gobierno de Lula
Brasil ya había salido del Mapa del Hambre en 2014, durante el mandato anterior de Lula, pero volvió a ingresar en 2021 como consecuencia de la crisis económica, la pandemia de COVID-19 y el debilitamiento de programas sociales clave durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
En 2022, más de 33 millones de brasileños pasaban hambre, según datos oficiales.

Desde su regreso al poder en enero de 2023, Lula priorizó la reconstrucción del Estado de bienestar, reactivando el programa Bolsa Familia. Impulsó subsidios alimentarios, fomentó la agricultura familiar y fortaleciendo los consejos de seguridad alimentaria que articulan con movimientos sociales y gobiernos locales.
El plan de Lula no solo apunta a erradicar el hambre, sino también a promover la producción sostenible y proteger el medio ambiente.
Una parte clave de la estrategia es fomentar la agricultura familiar agroecológica, recuperar tierras degradadas y vincular la producción local con el abastecimiento de comedores escolares y populares.
Esto se traduce en beneficios sociales y ambientales integrados. Se combate la pobreza, se mejora la nutrición, se promueve la soberanía alimentaria y se frena el avance de prácticas agrícolas intensivas que degradan ecosistemas, especialmente en la región amazónica.
Un modelo de referencia para América Latina
Con esta nueva salida del Mapa del Hambre, Brasil vuelve a posicionarse como un modelo de políticas sociales inclusivas y sostenibles, con impacto real en los sectores más vulnerables.
La FAO y organismos internacionales destacaron que la experiencia brasileña puede inspirar a otros países latinoamericanos que enfrentan desafíos similares.

“La lucha contra el hambre es una batalla que se gana con voluntad política, justicia social y participación popular”, sostuvo Lula en su discurso. Además, también recordó que “nadie puede ser feliz o libre con hambre”.



