En la localidad rionegrina de Mainqué, dos emprendedores —Lucas Porro y Alfredo Quiroga— desarrollaron un combustible 100% ecológico a partir de residuos de la producción frutícola y de frutos secos.
El proyecto, bautizado Eco Light, busca ofrecer una alternativa sustentable a la leña tradicional, aprovechando desechos orgánicos que suelen descartarse.
El origen de la idea
Lucas, dedicado a la permacultura y la bioconstrucción, se inspiró tras observar un incendio en una juguera cercana. Allí notó cómo la materia orgánica quemada generaba un proceso similar a la pirólisis, difícil de apagar y con alto poder calórico.
A partir de esa experiencia comenzó a experimentar con el orujo de pera (residuo sólido tras la extracción de jugo).
La fórmula sustentable
El emprendimiento combina:
- Orujo de pera.
- Cáscaras micronizadas de nueces y almendras, cuyo aceite favorece la combustión.
- Carbón recuperado de hornos de ladrillo.
- Mucílago de nopal, usado como floculante natural para unir los materiales.
El resultado es una pasta moldeable con gran poder calórico, durabilidad y sin llama visible, ideal para calefaccionar y cocinar sin transmitir aromas a los alimentos.
Ventajas del combustible
- Alta durabilidad frente a la leña convencional.
- No genera llama, reduciendo riesgos.
- 100% sustentable: aprovecha residuos orgánicos y evita la tala de árboles.
- Puede utilizarse en calefacción y cocina.
Impacto social y ambiental
Eco Light no solo aprovecha residuos, sino que también contribuye a la economía circular. Al reutilizar cáscaras de frutos secos, ayuda a prevenir la propagación de plagas como la carpocapsa, aportando valor a toda la cadena productiva. Además, fortalece la identidad rural del Alto Valle, donde la calefacción con leña es una necesidad cotidiana.

Reconocimiento y desafíos
El proyecto fue presentado en la Fiesta de la Manzana, donde recibió elogios y pedidos de distintas provincias. Sin embargo, la producción aún es limitada por falta de maquinaria para fabricar en gran escala.
El Ministerio de Producción de Río Negro ofreció apoyo para desarrollar la idea y generar vínculos estratégicos.
Actualmente, Eco Light se vende entre amigos y conocidos, pero los emprendedores trabajan para reunir recursos que les permitan escalar la producción. La demanda existe y la empatía del público con el proyecto confirma su potencial.
Proyección a futuro
Lucas y Alfredo sueñan con que Eco Light se convierta en un referente de combustibles ecológicos en Argentina. Su meta es industrializar el proceso y consolidar un modelo que una distintas industrias en torno a la sustentabilidad. La visión es clara: producir energía limpia, reducir la presión sobre los bosques y ofrecer un producto con impacto positivo en la comunidad.
Eco Light representa un ejemplo de innovación sustentable en el Alto Valle: transformar residuos en energía limpia, reducir la tala de árboles y aportar soluciones prácticas a la vida rural.
Con apoyo institucional y nuevas inversiones, este emprendimiento podría marcar el camino hacia un futuro energético más responsable y resiliente.



